El escritor Miguel Hernández, uno de los grandes poetas del siglo XX en España, dejó como legado póstumo el poemario 'Cancionero y romancero de ausencias', una obra que su muerte prematura impidió concluir. Según el poeta y filólogo Luis Alberto de Cuenca, responsable de una nueva edición de este libro publicada por Reino de Cordelia, se trata de una de las expresiones poéticas más significativas del autor oriolano.
Una obra que conmociona
De Cuenca explicó a EFE que este poemario, escrito por Hernández entre 1938 y 1941, es capaz de “conmocionar, más que emocionar incluso” a los lectores. La obra “agrupa y hace una especie de cóctel maravilloso” entre el neopopularismo, un cierto surrealismo, la escritura del yo y otras tendencias propias de la poesía de la época. Esta mezcla única otorga al libro una fuerza expresiva excepcional.
Contexto de creación
Hernández compuso los poemas de este romancero mientras estaba preso bajo el régimen franquista, en los últimos años de su vida, antes de fallecer por tuberculosis a los 31 años. En estos versos, el poeta reivindicó la esperanza tras la desolación de la Guerra Civil. “Él está en la cárcel cuando escribe el libro, y está continuamente pendiente de su mujer, del hijo nuevo que ha nacido y que le sobrevivirá, además del otro hijo que ha muerto antes”, indicó De Cuenca.
Las 'Nanas de la cebolla'
Este contexto de pobreza y tragedia inspiró algunos de sus versos más famosos, como las 'Nanas de la cebolla', incluidas en el poemario. Hernández dedicó este poema a su hijo tras recibir la noticia de que la madre solo podía alimentar al niño “con pan y cebolla”. De Cuenca calificó esta pieza como “uno de los poemas más tiernos y deliciosos” del autor, que aporta “una especie de hálito de vida” en esas duras circunstancias y que “humedece los ojos” del lector.
Un poeta prodigioso
“Es un poeta prodigioso, uno de los grandes poetas del siglo XX, que no desmerece nada comparado con Lorca o Juan Ramón Jiménez”, sostuvo el filólogo y también poeta. De Cuenca resaltó la figura de Hernández como un hombre que “no tuvo estudios, y que a fuerza de voluntad y coraje salió adelante”. La nueva edición incluye dibujos del ilustrador Toño Benavides, que acompañan visualmente los versos del autor.
Legado imperecedero
'Cancionero y romancero de ausencias' se erige como un testimonio de la capacidad humana para encontrar belleza y esperanza en medio de la adversidad. La obra, que Hernández no pudo terminar, sigue siendo una de las grandes expresiones poéticas del autor español y un referente de la poesía del siglo XX.



