La edición número 79 del Festival de Cannes arrancó con un emotivo homenaje a Peter Jackson, quien recibió la Palma de Oro Honoraria. El cineasta neozelandés fue reconocido por su contribución transformadora al séptimo arte, especialmente por su trilogía de El señor de los anillos.
Un reencuentro en la Tierra Media
Elijah Wood, quien interpretó a Frodo en la saga, fue el encargado de entregar el galardón. Wood no solo premió a Jackson, sino que representó el reconocimiento de toda una industria a un visionario que cambió la logística y estética del cine moderno.
Jackson bromeó sobre sus inicios en el cine de bajo presupuesto y el terror gore, demostrando que se puede ser un genio sin perder la esencia del joven entusiasta que jugaba con cámaras de 16 mm.
Emoción y humildad
Visiblemente conmovido, Jackson confesó que no se considera el tipo de cineasta asociado a este galardón, usualmente reservado para directores más intelectuales o experimentales. Dijo: "Recibir la Palma de Oro Honorífica en Cannes es uno de los mayores privilegios de mi carrera". Recordó que en 1988 participó en el Festival Marketplace con Bad Taste y en 2001 proyectó un avance de La Comunidad del Anillo, hitos importantes en su trayectoria.
Más allá de la Tierra Media
La carrera de Jackson incluye documentales innovadores como Jamás llegarán a viejos, donde restauró y coloreó metraje de la Primera Guerra Mundial, así como King Kong y The Beatles: Get Back, con 60 horas de metraje inédito de la grabación del álbum Let It Be.
Cannes como resistencia
El inicio del festival también estuvo marcado por un discurso de Jane Fonda, acompañada de Gong Li. Fonda destacó que "el cine siempre fue un acto de resistencia porque contamos historias que aportan empatía a los marginados". Hizo un llamado a creer en el poder de las voces en pantalla y en las calles, subrayando que en Cannes la audacia y la libertad de creación deben ser la prioridad.



