Artesanos y Comerciantes: Pilares de la Fiesta de San Judas Tadeo
Cada 28 de octubre, miles de fieles se congregan en la Ciudad de México para honrar a San Judas Tadeo, el santo patrono de las causas imposibles. Esta celebración, marcada por mariachis, veladoras y flores, no sería posible sin el esfuerzo de artesanos y comerciantes que, a lo largo del año, fabrican y venden las icónicas imágenes del santo, elaboradas en yeso o fibra de vidrio, cubiertas con mantos verde y blanco, y portando un mazo y medallón.
La Historia y el Oficio Detrás de la Devoción
La tradición se remonta a 1950, cuando la imagen de San Judas Tadeo se integró al Templo de San Hipólito y San Casiano, una ermita construida en 1521 por Hernán Cortés para conmemorar a los caídos en la conquista. Según el sacerdote José de Jesús Aguilar Valdés, tras ser considerada milagrosa, la figura fue designada para venerar al "patrono de las causas perdidas".
Ángel Monroy Salgado, artesano ecatepense de Artesanías Monroy, aprendió en su juventud las técnicas de moldeado, vaciado, pintado y restauración de figuras de yeso. Inspirado por un amigo que creaba un borrego para un nacimiento, perfeccionó su habilidad hasta especializarse en imágenes religiosas, incluyendo a San Judas Tadeo, a quien describe como "parte del hogar y la tradición para las familias católicas mexicanas".
El proceso artesanal comienza con el moldeado, seguido de la colocación manual de ojos, pestañas y cejas, y la elección de colores. Monroy destaca que la restauración es particularmente compleja, ya que los clientes buscan replicar exactamente imágenes que han pasado por generaciones, a menudo dañadas por accidentes o el tiempo.
La Experiencia desde el Comercio y la Fe
Ricardo Zavaleta Bernal, vendedor de Artículos Religiosos El Vaticano, ubicado cerca de la Basílica de Guadalupe, ha vivido la celebración tanto como devoto como comerciante. Relata la emoción de ver a personas viajar kilómetros desde diversas partes de la ciudad, como el sur y el oriente, con una devoción palpable. "Se lleva uno una bonita emoción al presenciar tanta fe", afirma.
Zavaleta también comparte la satisfacción de entregar pedidos, como un San Judas Tadeo de 1.80 metros de alto, que llegó en perfectas condiciones. Su tienda ha logrado expandirse, enviando imágenes a lugares como Monterrey, Nuevo León, e incluso a Nicaragua, gracias a la creciente devoción.
Impacto de la Pandemia y Adaptación
La pandemia de COVID-19 afectó significativamente esta tradición. En octubre de 2020, más de 4,300 personas asistieron al Templo de San Hipólito, con otras 2,000 esperando afuera, tras restricciones impuestas por autoridades y la iglesia para evitar contagios. Para artesanos como Ángel Monroy, quien tiene más de 60 años en el oficio y vende en un bazar cerca del Velódromo, las ventas disminuyeron drásticamente. "Sí nos perjudicó, pero tenemos salud y podemos seguir adelante", comentó.
Por su parte, Ricardo Zavaleta adoptó un modelo híbrido, combinando ventas físicas con redes sociales. Esta estrategia no solo le permitió equilibrar su economía, sino también ampliar su negocio a nivel internacional, aprovechando herramientas digitales para llegar a más devotos.
Celebración Actual y Futuro
Para el 28 de octubre de 2021, el Templo de San Hipólito anunció en Facebook seis misas desde las 6:00 a.m., con un aforo del 70%. Además, el edificio en Zarco 12, sobre Paseo de la Reforma, permanece abierto de lunes a domingo para visitas históricas y recreativas.
En resumen, la celebración de San Judas Tadeo es un testimonio de la resiliencia de las tradiciones mexicanas, sostenida por el fervor de los fieles y el dedicado trabajo de artesanos y comerciantes que, a pesar de los desafíos, mantienen viva esta devoción cultural y religiosa.



