Exhélsior Recupera su Legitimidad con Homenaje a Julio Scherer García
En un acto de justicia poética que marca un hito en la historia del periodismo mexicano, el diario Exhélsior rinde un merecido homenaje a su gran director Julio Scherer García, coincidiendo con dos fechas fundamentales: el centenario de su natalicio y los 50 años transcurridos desde el golpe propinado por Luis Echeverría contra el periódico. Este reconocimiento representa un paso crucial en la recuperación de la legitimidad perdida durante décadas.
La Cumbre del Periodismo Independiente
Bajo la dirección visionaria de Scherer García, Excélsior alcanzó una cumbre sin precedentes en la historia mediática de México. Durante los convulsos años sesenta y setenta, el periódico se erigió como una voz de plena independencia, desafiando los poderes establecidos y manteniendo una línea editorial valiente en un ambiente político enardecido. Esta etapa dorada contrasta dramáticamente con lo que vendría después.
Tras el golpe orquestado desde el poder, Excélsior se transformó durante varias décadas en un periódico espurio, manchado por la connivencia con periodistas embusteros y venales. Aunque continuó circulando diariamente y mantuvo su presencia publicitaria, ningún lector informado podía ignorar la mancha de traición que lo acompañaba, comparándose esta etapa con un Victoriano Huerta del periodismo.
La Recuperación de la Legitimidad Periodística
Hoy, bajo la dirección de Pascal Beltrán del Río, discípulo directo de Scherer García, Excélsior ha emprendido el camino de recuperar su legitimidad histórica. Como parte de este proceso, el diario ofrece a sus lectores un amplio suplemento dedicado a la figura y legado de Julio Scherer García. Sin embargo, los expertos coinciden en que este esfuerzo debe ampliarse hacia:
- Una historia integral y moderna del periódico
- Una gran antología con los mejores artículos, reportajes y entrevistas
- La recopilación de portadas históricas y cartones emblemáticos
- Perfiles detallados de los colaboradores más destacados
La Riqueza Cultural y Humana de Excélsior
La memoria histórica debe rescatar no solo las grandes figuras, sino también la vida cotidiana que daba alma al periódico. Es fundamental evocar:
- Los legendarios columnistas deportivos como el inolvidable Manuel Seyde
- La memorable sección cultural dirigida por José Emilio Pacheco
- La fructífera amistad entre Scherer y Octavio Paz
- La historia de la revista Plural, que Scherer acogió, alentó y respetó
- La vida en los talleres, entre obreros y empleados que hacían posible cada edición
Aún quedan testigos directos de aquellos tiempos que pueden aportar testimonios valiosos para reconstruir esta historia desde una perspectiva constructiva, evitando los aspectos mezquinos que a veces dominan la memoria colectiva.
Una Amistad Forjada en la Adversidad
La relación entre Enrique Krauze y Julio Scherer García nació precisamente a partir del golpe de 1976, aunque el primer encuentro ocurrió antes, en una mañana de abril de ese año en la gran oficina de Excélsior en Paseo de la Reforma. Krauze recuerda vívidamente cómo Scherer le abrió los brazos como si lo conociera desde siempre, iniciando una relación que comenzó con el formal "don Julio y don Enrique" y evolucionó hacia una amistad profunda.
Esta amistad perduró a lo largo de cuatro décadas, caracterizándose como un fruto de la solidaridad enfrentada al poder, tejida con dolores compartidos y marcada por una clara franqueza que trascendía las diferencias políticas. El último consejo de Scherer a Krauze resume esta filosofía: "Piensa en lo que nos une, no en lo que nos separa", un principio que el historiador mantiene vivo en su memoria y en su trabajo.
El homenaje de Excélsior a Julio Scherer García no es solo un acto de reconocimiento histórico, sino un paso fundamental en la reconstrucción de la memoria periodística mexicana y en la reivindicación de los valores de independencia, integridad y valentía que definieron una época dorada del periodismo en México.



