Hermanos Larraín en FICG: Cine chileno halla voz global sin perder identidad
Larraín en FICG: Cine chileno halla voz global sin perder identidad

Hermanos Larraín comparten en FICG el camino de Fábula hacia la internacionalización

Durante el tercer día de actividades de la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, los reconocidos cineastas chilenos Pablo y Juan de Dios Larraín ofrecieron una clase magistral titulada "La internacionalización del cine chileno: La historia de Fábula". Este encuentro, moderado por Francisco Ramos, vicepresidente de Contenidos de Netflix Latinoamérica, se convirtió en un profundo análisis sobre el crecimiento de su productora, el cine latinoamericano y la construcción de narrativas que dialogan con el mundo sin perder su esencia local.

De la adversidad a la identidad cinematográfica

Los hermanos Larraín recordaron que Chile experimentó un "apagón cultural" prolongado tras los traumas políticos del siglo XX, un período que dificultó enormemente el desarrollo artístico durante décadas. Sin embargo, destacaron que esta misma fractura histórica alimentó un imaginario poderoso del cual emergen muchas de sus historias contemporáneas. "Esa búsqueda de identidad no es exclusiva de Chile", señalaron, "sino una inquietud compartida por gran parte de América Latina: contar relatos profundamente locales que, desde la cercanía, encuentren una resonancia universal".

La geografía como marca cultural

Juan de Dios Larraín añadió una perspectiva fascinante al describir cómo la geografía chilena ha moldeado su personalidad cultural. Definió a su país como una especie de isla aislada y distante, donde históricamente para realizar cualquier proyecto significativo era necesario "tomar un avión". Esta condición generó durante años una sensación de desconexión y una necesidad constante de validación externa que, paradójicamente, impulsó la búsqueda de conexiones internacionales.

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El poder transformador de las coproducciones

Los cineastas explicaron que las coproducciones internacionales fueron decisivas para levantar sus primeros proyectos y comprender cómo la colaboración transnacional enriquece las historias. A través de éxitos y tropiezos, aprendieron que una de las claves fundamentales del oficio cinematográfico es confiar plenamente en la visión de cada directora o director, respaldando siempre su autoría creativa. Para los fundadores de Fábula, producir no consiste únicamente en financiar películas, sino en apostar por historias con contenido, propósito y relevancia social auténtica.

La diversidad creativa chilena como ventaja

Pablo Larraín habló con entusiasmo sobre la diversidad creativa que caracteriza a Chile, un país que ha dado figuras destacadas en disciplinas como la fotografía, la literatura y el cine. Con humor característico, describió a sus compatriotas como "un montón de gente muy diversa y sumamente extraña", una rareza que considera especialmente fértil para la creación artística. El realizador también compartió su experiencia personal al alternar los roles de director y productor, destacando cómo mientras dirigir implica "ser una isla", producir le permite salir de ese espacio solitario y participar activamente en los procesos creativos de otros artistas.

Evolución en la selección de proyectos

Ambos hermanos coincidieron en que, con los años, han comprendido la importancia crucial de producir historias que ellos mismos quisieran ver como espectadores, alejándose conscientemente de aquellos proyectos con los que no logran conectar emocionalmente. Para ellos, esta honestidad creativa representa el camino más directo y auténtico hacia el público. "Esa autenticidad es lo que finalmente resuena", afirmaron durante la charla.

Diferenciando cine y televisión

Los cineastas subrayaron la necesidad de mantener una diferencia clara entre televisión y cine. Consideran que el medio televisivo responde más al entretenimiento inmediato y a ritmos narrativos ágiles, mientras que el cine conserva una dimensión cultural más densa, reflexiva y perdurable en el tiempo. Esta distinción ha guiado muchas de sus decisiones creativas a lo largo de dos décadas de trayectoria.

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Una filmografía que trasciende fronteras

La trayectoria conjunta de los hermanos Larraín incluye títulos fundamentales del cine contemporáneo como:

  • No (2012)
  • Jackie (2016)
  • Spencer (2021)
  • El conde (2023)

Además de series como Prófugos, La jauría y sus producciones más recientes Alguien tiene que saber y Mis muertos tristes. Fundada en 2003, Fábula se ha consolidado como una de las productoras más relevantes de Iberoamérica, responsable de películas, series y campañas publicitarias que han trascendido fronteras geográficas y culturales.

En el escenario del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, los hermanos Larraín dejaron absolutamente claro que la historia de Fábula es, al mismo tiempo, la historia de cómo el cine chileno encontró finalmente una voz propia y poderosa para hablarle al mundo entero, demostrando que las narrativas locales, cuando son auténticas y bien contadas, poseen el poder universal de conectar con audiencias en todos los rincones del planeta.