El Inicio de una Leyenda Periodística
Julio Scherer García, conocido como el mirlo blanco del periodismo mexicano, inició su carrera en 1947 como reportero en Últimas Noticias Segunda Edición La Extra, un vespertino de Excélsior. Con apenas 21 años, había abandonado la carrera de Derecho y se encontraba desempleado cuando su padre, don Pablo Scherer, lo impulsó a trabajar, aprovechando su amistad con Gilberto Figueroa, gerente de Excélsior, para incorporarlo al diario.
Los Primeros Pasos en el Mundo de las Noticias
Bajo la tutela de Enrique Borrego Escalante, Scherer aprendió los rigores del oficio, recorriendo la Ciudad de México durante el sexenio de Miguel Alemán, una época de modernización y cambios sociales. Excélsior, fundado en 1917 por Rafael Alducin y propiedad de una cooperativa de trabajadores desde 1932, era dirigido por Rodrigo de Llano, el Skipper, un periodista célebre por sus reportajes de la Primera Guerra Mundial.
Scherer se sumergió en un entorno donde el diario era una garantía de información, reflejando la pujanza de México como líder en América Latina. Sin embargo, el medio periodístico no era fácil, lleno de contradicciones y desafíos que moldearían su carácter.
Forjando el Acero Periodístico
Desde su primer reportaje, "Universidad del crimen", publicado el 26 de marzo de 1948, Scherer mostró su indignación ante las injusticias, denunciando cómo en la Correccional de Tlalpan los menores delincuentes salían peor de lo que entraban. Esta capacidad de observación y crítica se extendió a entrevistas con figuras como María Félix, a quien retrató con lujo de detalles en 1949.
En la redacción de Excélsior, Scherer forjó su acero entre la disciplina y la curiosidad, colaborando con colegas como Manuel Becerra Acosta y Alberto Ramírez de Aguilar en la columna Desayuno, que aparecía los domingos en primera plana. A pesar de los complejos arreglos económicos de la época, personificados en figuras como Carlos Denegri, Scherer evitó la corrupción, enfocándose en reportajes que destacaban por su integridad.
Viajes y Coberturas Internacionales
Su sed de conocimiento lo llevó a cubrir eventos trascendentales, como el conflicto con Guatemala en 1959, donde entrevistó al dictador Miguel Ydígoras Fuentes tras un ataque a pesqueros mexicanos. Scherer viajó por el mundo, desde las islas Revillagigedo hasta Bangladesh, enfrentando riesgos como en El Salvador en 1980, donde estuvo a punto de ser ejecutado.
Entre sus entrevistas más notables se encuentran las realizadas a Fidel Castro en 1959, Pablo Neruda en 1961, y dictadores como Alfredo Stroessner y François Duvalier, siempre con un estilo preciso y revelador que desvelaba la psicología de los personajes.
El Ascenso a la Dirección de Excélsior
Tras la muerte de Gilberto Figueroa en 1962 y Rodrigo de Llano poco después, Scherer y sus colegas, etiquetados como rojillos, lucharon por el futuro del diario en medio de divisiones en la Cooperativa. El 31 de agosto de 1968, Scherer fue elegido director de Excélsior, en un contexto marcado por el movimiento estudiantil.
Bajo su dirección, Excélsior cubrió los sucesos del 2 de octubre de 1968 con veracidad, lo que generó un distanciamiento con el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. A pesar de las presiones, Scherer mantuvo la independencia del diario, llevándolo a ser reconocido como uno de los diez periódicos más importantes del mundo.
Legado y Reconocimiento
Julio Scherer García no solo fue un reportero incansable, sino un padre amoroso que, a pesar de sus largas ausencias, siempre regresaba con relatos y regalos para su familia. Su honradez y pasión por el periodismo, definidas por Vicente Leñero como "el único sustantivo que sirve para definir a Julio es el de reportero", dejaron una huella imborrable en el periodismo mexicano.
Su carrera, desde los humildes inicios hasta la cúspide de Excélsior, es un testimonio de cómo la curiosidad, la integridad y el compromiso con la verdad pueden transformar un medio y, con él, la historia de un país.



