Feria de la Gordita en Puebla: Un festín de tradición y gratitud
Este miércoles, la junta auxiliar de La Resurrección, en el estado de Puebla, vibró con la celebración de la XVI edición de la Feria de la Gordita, un evento gastronómico que se ha consolidado como uno de los más representativos de la capital poblana. Bajo el lema de unir tradición, identidad y sabor en torno al comal, esta feria no solo deleitó paladares, sino que también honró la herencia cultural y el sustento de las mujeres de la comunidad.
Un regalo masivo de sabor y fe
En el atrio de la Parroquia de La Resurrección, 75 puestos fueron instalados por cocineras originarias, quienes a lo largo del día regalaron cerca de 200 mil gorditas a más de 100 mil visitantes. Este gesto de generosidad tiene un profundo significado: es una muestra de fe y agradecimiento al santo patrón del poblado, Jesús de la Resurrección, por las bendiciones y el sustento recibido durante el año.
Carmen Cuataxotla, una de las cocineras, expresó: "Gracias a Dios estamos aquí trabajando, echando las memelas de Resurrección... es por agradecimiento a nuestro señor de La Resurrección y darle gracias a la gente que nos consume en Puebla". Sus palabras reflejan el espíritu comunitario que impulsa esta tradición, donde alrededor del 80% de las mujeres de La Resurrección dependen económicamente de la elaboración y venta diaria de este antojito en diversas colonias de la ciudad de Puebla.
Ingredientes y esfuerzo detrás de cada gordita
La jornada para las cocineras fue intensa y demandante. Para satisfacer la afluencia masiva, utilizaron 15 toneladas de maíz nixtamalizado en colores tradicionales como amarillo, azul y rojo, procesado mediante técnicas ancestrales para lograr una textura suave y un sabor auténtico. Además, prepararon cerca de 5 mil litros de salsas roja y verde, y emplearon aproximadamente 1.5 toneladas de frijol para el relleno.
Laura Ramos Zapotitla, otra cocinera participante, compartió: "Aquí participando en la Feria de la Gordita, que ya es una tradición internacional... es por gusto, para dar a conocer el pueblo y nuestra gastronomía". Su testimonio subraya el orgullo y la dedicación que implica este oficio, transmitido de generación en generación.
La técnica y herencia en cada bocado
Cada gordita es el resultado de una cuidadosa técnica y una rica herencia cultural. El relleno tradicional incluye frijol criollo, y cada pieza se enriquece con manteca de cerdo, acompañada de una variedad de ingredientes como salsa roja, verde, chipotle, quesillo o queso fresco, chicharrón, longaniza, bistec y cebolla. Las cocineras destacan que la calidad de la masa, elaborada con maíz de primera y nixtamalización, es clave para el éxito de este platillo.
Este evento, impulsado inicialmente por el párroco de la comunidad en 2010, ha evolucionado para convertirse en un espacio vital que promueve la actividad económica de las mujeres y difunde la tradición de la gordita, cuyos orígenes se remontan a los campos de cultivo de maíz en La Resurrección. Más allá de ser una simple festividad gastronómica, la Feria de la Gordita es un testimonio vivo de la resiliencia, la fe y el compromiso con la preservación cultural en Puebla.



