Director del Prado afirma que el museo está bien protegido frente a robos como el del Louvre
Prado bien protegido frente a robos, pero enfrenta desafíos de masificación

Director del Prado asegura que el museo está bien protegido frente a robos

El director del Museo del Prado de Madrid, Miguel Falomir, ha afirmado que la institución que preside desde marzo de 2017 "está ahora bien protegida" frente a robos como el que sufrió el Louvre de París en octubre pasado. Sin embargo, matizó que "nadie puede decir que no te pasará", reconociendo que siempre existe un riesgo inherente en la protección del patrimonio cultural.

Medidas de seguridad históricas y actuales

Falomir destacó en una entrevista publicada este lunes por el diario francés Le Figaro que el Prado ha mejorado significativamente su seguridad en las últimas décadas. "Hace treinta o 35 años el museo estaba en muy mala situación", recordó, explicando que una de las medidas clave tomadas entonces fue la creación de una comisaría de policía propia dentro de la institución.

El director consideró "simplista" establecer una relación directa entre el robo en el Louvre y la decadencia de esa institución. En cambio, señaló que en los años 90, el Prado necesitó "un pacto de Estado para dotar de medios humanos y materiales" durante un periodo muy delicado, cuando incluso había goteras en la sala de las Meninas de Velázquez, una de las obras más emblemáticas y visitadas de la pinacoteca madrileña.

Desafíos de la masificación de visitantes

Falomir expresó una preocupación creciente por el número de visitantes que recibe el Prado, argumentando que el museo no puede recibir más personas de las que ya tiene y abogando por limitar su aforo. "En el año 2000 teníamos 1,8 millones de visitantes, ahora llegamos a los 3,5 millones", detalló, subrayando que el Prado es un museo físicamente pequeño que no está preparado para estas cifras.

El director explicó que los museos se han convertido en destinos de masas, enfrentándose al desafío de compatibilizar la afluencia creciente con el mantenimiento de la calidad de la visita. Comparó la situación con otros espacios culturales como los cines, que tienen aforos limitados y donde la gente lo entiende, pero señaló una dificultad adicional en los museos: "el visitante es soberano", pudiendo ver todos los cuadros o solo uno, y seguir o no un orden específico.

Esto ha creado una distribución desigual del público, con salas totalmente saturadas y otras prácticamente vacías en el Prado y otros museos similares.

Estrategias para gestionar el flujo de visitantes

Para afrontar el público creciente, el Museo del Prado ha implementado varias medidas:

  • Apertura los siete días de la semana con horarios extendidos.
  • Prohibición de fotografías para facilitar la fluidez de la visita.

Falomir reconoció que estas medidas "ayudan, pero llega un momento en el que no son suficientes". Excluyó la posibilidad de abrir otros museos satélites, como ha hecho el Louvre, pero sí mencionó la opción de prestar parte de sus colecciones a otras instituciones españolas de provincias para reforzar sus colecciones y distribuir mejor el interés cultural.

Financiación y proyección futura

El director destacó que gracias al atractivo de su colección permanente, el Prado puede financiar exposiciones temporales que son "ridículamente caras" y que no serían rentables por sí mismas. Como ejemplo, mencionó la próxima exposición de pintores italianos en la Península Ibérica, para la que no espera "colas kilométricas", pero que contribuye a la diversidad cultural.

Además, Falomir reivindicó el papel del Prado como líder en las redes sociales, elogiando su capacidad para adaptar su lenguaje a la profundidad que requiere un museo de su categoría, manteniendo al mismo tiempo una comunicación accesible y atractiva para el público contemporáneo.