La segunda jornada del festival Tecate Emblema en el Autódromo Hermanos Rodríguez tuvo momentos sin igual durante los shows de Manuel Medrano, Emjay y Gloria Trevi. La tarde arrancó con una amenaza en el cielo. Sobre el Autódromo Hermanos Rodríguez, una lluvia ligera parecía advertir que el Tecate Emblema no sería solo una fiesta de música pop, sino también una carrera contra el clima, el cansancio y la emoción. Las primeras gotas no espantaron a nadie: apenas sirvieron como pretexto para ver impermeables improvisados, fans apurando el paso y grupos de amigos buscando el escenario donde comenzaría su ruta del día.
En ese inicio todavía disperso, cuando el festival apenas se sacudía la calma de la tarde, aparecieron los primeros nombres: Alan Navarro de CD9 en el Dream Stage; Manú, en el Park Stage, y Juliana en el escenario principal comenzaron a darle sonido a un Autódromo que poco a poco dejaba de ser explanada para convertirse en multitud. Los asistentes comenzaban a ocupar los primeros lugares frente a los escenarios, aunque no todos llegaban por la misma razón. Entre la multitud podían verse fotos de Santos Bravos, playeras de Zara Larsson y grupos que apenas iban definiendo su ruta para el resto del día. Algunos se quedaban por curiosidad; otros, en cambio, ya se imponían desde temprano frente al Dream Stage para ver a Emjay, la jalisciense que empezaba a convocar a su propio público dentro del festival.
Emjay y el perro inesperado
"La jefa del triple 4 poniendo en cuatro toda la escena", soltó Emjay apenas tomó el Park Stage. Con una chaqueta de cuero, shorts de mezclilla, cinturones con estoperoles y una presencia más cercana al pop rock que al brillo convencional del festival, la jalisciense convirtió su presentación en uno de los primeros golpes de energía de la tarde. Así comenzó con una presentación que reunió algunos de los temas de su disco más reciente, entre ellos Ponte a chambear, No me veas así y drill.mp3.
"¿Alguien se está desmayando? ¿Están bien, Emblema?", preguntó desde el escenario al notar movimiento entre el público y escuchar que alguien pedía ayuda. Por unos segundos, la energía del concierto se transformó en alerta. La cantante frenó la presentación, miró hacia la zona donde se concentraban las señales y esperó a entender qué ocurría. Pero no había una persona lastimada. "¡Un perro, un perro!", empezó a corear la gente, entre sorpresa y risas. Desde el escenario, Emjay alcanzó a ver al animal que se había colado entre los asistentes y de inmediato pidió apoyo para que pudiera ser resguardado. El episodio, que pudo haberse quedado en una pausa extraña, terminó convertido en una escena inesperadamente tierna dentro de un festival marcado por el ruido, la multitud y la prisa.
Manuel Medrano: "Nunca se habían peleado en mi show"
Manuel Medrano llevó su repertorio romántico y cálido, con canciones que el público suele reconocer como parte de su universo musical, entre ellas Bajo el agua y Afuera del planeta. Minutos después, el festival volvió a encontrar una pausa inesperada. El colombiano, que había llegado al Tecate Emblema con su repertorio romántico, tuvo que interrumpir el concierto al notar una pelea entre el público. "¡Pelea, pelea!", coreaban algunos asistentes, como si por unos segundos el espectáculo se hubiera desplazado del escenario a la multitud. Medrano, lejos de seguir cantando como si nada ocurriera, tomó el micrófono y soltó un mensaje entre desconcertado, serio y espontáneo.
"Nunca nadie se había agarrado a putazos en un concierto mío, pero no se lastimen, marica. Yo me daba golpes con los ladrones en la calle cuando estaba en el colegio, pero no en un festival, no", dijo el cantante, en una intervención que mezcló humor y sorpresa.
Ha*Ash y el homenaje a Selena
Mientras eso ocurría, el escenario principal comenzaba a llenarse para uno de los momentos más esperados de la tarde. Ha*Ash, una de las apuestas fuertes del Tecate Emblema, apareció ante un público que no necesitaba demasiadas explicaciones para entrar en sintonía: bastaban los primeros acordes de sus canciones para que miles de voces se sumaran a una especie de karaoke colectivo. La presentación de las hermanas Hanna y Ashley funcionó como una cápsula de memoria pop. En el repertorio aparecieron canciones que han acompañado rupturas, reconciliaciones y dramas sentimentales de más de una generación: 30 de febrero, ¿Qué hago yo? y Amor a medias fueron parte de ese recorrido por una discografía construida alrededor del desamor y la complicidad.
Pero el show no se quedó solo en la nostalgia. Ha*Ash también llevó al festival temas de su etapa más reciente, incluido su acercamiento al sonido de cumbia junto a Los Ángeles Azules. En el Tecate Emblema, su presentación no se sintió como una pausa suave entre actos más explosivos, sino como uno de esos momentos donde la multitud se reconoce cantando lo mismo. Y entonces llegó una de las sorpresas de la noche: un medley dedicado a Selena, con canciones como Si una vez y Bidi Bidi Bom Bom.
El escenario principal se llenó entonces de públicos distintos que, por unos minutos, parecían pertenecer a la misma generación. Había quienes habían llegado por nostalgia, quienes la esperaban desde temprano y quienes quizá solo se quedaron por curiosidad, pero todos terminaron coreando al unísono El recuento de los daños, una de esas canciones que no necesitan presentación porque sobreviven en la memoria colectiva.
Gloria Trevi y Zara Larsson cierran la noche
Después, Gloria Trevi llevó el show hacia otro registro con un par de canciones cercanas al reguetón, antes de regresar a los clásicos que han marcado distintas etapas de su carrera: Una papa sin catsup, Cinco minutos y otros temas. Para ese momento, la noche ya había caído sobre el Autódromo Hermanos Rodríguez, que empezaba a verse distinto: más oscuro, más lleno, más eléctrico. Las luces de los escenarios pesaban más que el cielo y los traslados entre un punto y otro se volvían una procesión de fans buscando alcanzar el siguiente momento importante.
El verano todavía tenía una escena pendiente. En el mismo escenario donde minutos antes Santos Bravos había reunido a Dual, cientos de asistentes esperaban a Zara Larsson, la cantante sueca que en los últimos años se ha ganado su lugar dentro del pop internacional con una propuesta más sofisticada, bailable y luminosa. Su llegada al Tecate Emblema tuvo algo de aparición nocturna. Zara abrió con Midnight Sun, el tema que da nombre a una de sus etapas más recientes y que la ha colocado nuevamente en la conversación global del pop. Desde los primeros versos, el público respondió como si hubiera estado guardando energía para ese instante.
"No nightmares, when you can still see the light…" La frase empezó a escucharse entre los asistentes que la esperaban frente al escenario. No era todavía el estallido total de la noche, pues faltaría "Los quiero mucho, mucho", dijo Zara Larsson en el intermedio de Symphony, canción que originalmente canta con Clean Bandit.



