The Weeknd deslumbra en la CDMX con un show futurista y emotivo en el GNP Seguros
Abel Tesfaye, mundialmente conocido como The Weeknd, congregó a 65 mil personas en su primera noche en el Estadio GNP Seguros de la Ciudad de México, como parte de su gira 'After Hours Til Dawn'. La ovación resonó por varios segundos tras la apertura del concierto, marcando el inicio de una experiencia sensorial única.
Un inicio impactante con visuales envolventes
El tema The Abyss dio comienzo al repertorio, donde el artista canadiense no se guardó nada. El sonido fue impecable, preciso y pulido, pero lo que realmente capturó la atención fueron los visuales: láseres de todos colores recorrieron el estadio, iluminando cada rincón de las gradas. Esta noche representó la continuación del After Hours til Dawn Tour, que ya había visitado el mismo recinto en 2023, pero ahora con un concepto mejorado y más inmersivo.
La atmósfera se centró en el estadio completo, con pulseras LED en las gradas y la pista que cambiaban de color y se encendían al ritmo de las canciones del setlist. Elementos nuevos, como temas de su disco más reciente Hurry Up Tomorrow, incluyeron Wake Me Up como segundo tema de la noche. En el escenario, una ciudad destruida y consumida por el fuego creó un ambiente distópico y cyberpunk, similar al de 2023, pero con una transformación notable en la presencia del artista.
La evolución de The Weeknd: de robot a figura vulnerable
En lugar del robot con armadura completa de ediciones anteriores, The Weeknd apareció esta vez como una figura más vulnerable. Vistiendo una capa negra, una gabardina gruesa y una máscara con ojos rojos, destacó el juego de luces que sumergió al público en su mundo imaginario, lleno de fantasía. Una pantalla gigante de más de 25 metros de altura proyectó imágenes impactantes, como un ente intentando escapar tras un cristal, envuelto en una nube espesa de humo.
La pasarela central, iluminada como una nave espacial, añadió dinamismo al espectáculo. La energía fue imparable, con la atmósfera cambiando rápidamente de blanco a rojo, y las canciones fluyendo en cascada: After Hours, Starboy, Heartless y Cry For Me. En un momento emotivo, The Weeknd se detuvo, se quitó la máscara y mostró su rostro casi llorando, conmovido por la entrega de su público mexicano, lo que llevó a interpretar Can’t Feel My Face con una frescura renovada.
Colaboraciones y momentos de euforia colectiva
El show, con una duración de dos horas, incluyó una aparición sorpresa de Anitta, quien robó miradas con su baile sensual durante la colaboración São Paulo. The Weeknd, más recatado y sonriente, disfrutó del momento mientras caminaba por la pista, cantando y bailando. Los láseres dieron paso a iluminaciones en amarillo y blanco, con el público brincando y gritando "¡te amo!" en un ambiente de fiesta.
Los asistentes corearon "¡El fin de semana!" al ritmo de la tonada adoptada del fútbol mexicano, añadiendo un toque jocoso y nacional. Sin embargo, la nostalgia regresó con temas como Lost in the Fire, Timeless y Often, donde la música en vivo con guitarra, bajo y batería dio mayor solidez al sonido. Canciones como Niagara Falls y Stargirl bajaron los decibeles, pero no apagaron la euforia, culminando con coros a capela de las 65 mil personas y llamas gigantes que calentaron el ambiente.
Un final épico y la promesa de más noches
El concierto avanzó hacia su despedida con baladas como Is There Someone Else? y Call Out My Name, donde The Weeknd cantó Die For You en medio del estadio para acercarse a la grada. Renació de las sombras con éxitos como Blinding Lights y Moth To Flame, cerrando el show después de las 23:00 horas. La experiencia se repetirá en las noches siguientes en el mismo venue, prometiendo más momentos inolvidables para los fanáticos.



