Alek Thomas es el primer mexicano en conectar un jonrón en un encuentro de Grandes Ligas en territorio nacional. El histórico momento ocurrió en el Estadio Alfredo Harp Helú de la Ciudad de México, durante el regreso de la MLB tras un año de ausencia.
Un primer turno para la historia
El primer turno de Alek Thomas no fue de tanteo, sino un manifiesto. El jardinero llegó al plato con una mezcla de curiosidad y vértigo, esa emoción que no se entrena en jaulas de bateo. Minutos antes había salido al diamante envuelto en la bandera de México, midiendo el pulso de la grada. La respuesta llegó en forma de aplauso sostenido tras un largo batazo que aprovechó la altitud de la capital (2.240 metros) para enviar la esférica detrás de la cerca.
El batazo que coronó un rally
En su primer turno, Thomas tomó una recta de Germán Márquez y la elevó con dirección a la historia. La pelota viajó detrás del derecho mientras el estadio entendía lo que estaba ocurriendo antes de que cayera. Fue el cuadrangular que coronó un rally de cuatro carreras y puso arriba a los Arizona Diamondbacks. Pero también fue otra cosa: el primer jonrón de un seleccionado mexicano en un juego de Grandes Ligas disputado en México.
No hay muchas formas de ensayar ese tipo de momento. Thomas lo intentó un par de horas antes, frente a los micrófonos, cuando admitió que sentía curiosidad por el recibimiento. Venía de haber vestido los colores del país en el Clásico Mundial de Beisbol, tanto en la edición reciente como en la de 2023, donde su nombre empezó a dejar de ser promesa para convertirse en presencia.
Thomas en racha
Thomas arrastraba una racha de cuatro juegos consecutivos con hit, seis imparables en ese lapso, tres dobles, un jonrón y tres carreras impulsadas. El swing encontró la recta. La pelota encontró el aire ligero de la ciudad. Y el momento encontró a su protagonista. Cuando Thomas cruzó el plato, el ruido no era de visitante ni de local. Era otra categoría, más cercana a un reconocimiento que a una celebración, como si el estadio hubiera decidido apropiarse del instante.
El jonrón quedó registrado en la pizarra y también en la memoria de una tarde que será recordada por un largo swing con sello mexicano.



