Los grupos de animación del América demostraron que la unión hace la fuerza al juntarse para recibir a los Pumas en el arranque de los cuartos de final del Clausura 2026, en el Estadio Banorte. La cabecera norte fue copada por las barras de las Águilas, que ofrecieron un espectacular recibimiento a su equipo.
Estrategia de seguridad y unión
Aunque el enemigo en común son los Pumas, la decisión de reunir a los barristas también responde a cuestiones operativas de seguridad de cara al Mundial 2026. Líderes de La Monumental, el Ritual del Kaos y Disturbio acordaron ocupar el mismo sector para alentar de manera unísona a sus jugadores, que llegaban como víctimas ante los líderes universitarios.
Estricto resguardo policial
Una hora antes del partido, los grupos de animación y sus células regionales fueron escoltados hacia la Cabecera Norte bajo la custodia de elementos de la SSC-CDMX. El filtro de seguridad impidió el ingreso de aficionados con vestimenta de Pumas a dicho sector. La estrategia funcionó: los cánticos universitarios no se escucharon durante los primeros minutos, y los tradicionales "¡Goyas!" fueron silenciados rápidamente.
Ambiente azulcrema
Para reforzar la atmósfera americanista, una manta con forma de corazón y el escudo del club fue desplegada cuando los jugadores del América saltaron al campo. El resto de las gradas se llenó lentamente debido a las largas filas en los accesos y la lluvia que comenzó a caer en el sur de la capital.
Despliegue de seguridad
El Gobierno de la Ciudad de México destinó más de mil 500 elementos de seguridad, a los que se sumaron otros mil de la Policía Auxiliar, sumando un total de más de 2 mil efectivos para resguardar el Estadio Banorte.
Antecedentes de conflictos
El Club América ha implementado medidas estrictas contra las barras en los últimos torneos, incluyendo sanciones y prohibiciones de ingreso al Estadio Ciudad de los Deportes, debido a constantes peleas entre sus integrantes.



