La fase final del Clausura 2026 será recordada no solo por la intensidad en las áreas o por lo emotivo de sus partidos, sino también por una crisis de confianza sin precedentes en el arbitraje mexicano. Mientras los equipos se juegan el prestigio de un semestre, las decisiones emanadas desde las cabinas del VAR y de los árbitros centrales han dejado una estela de dudas que pone en entredicho la unificación de criterios en la Liga MX, justo cuando el país se prepara para ser el epicentro del futbol mundial.
América vs Pumas: cuatro penales que encendieron la polémica
La serie más señalada fue, sin duda, el enfrentamiento entre América y Pumas. Durante los 180 minutos se sancionaron cuatro penales a favor del conjunto azulcrema, un dato estadístico que por sí solo encendió las redes sociales. Si bien algunos fueron aciertos reglamentarios derivados de imprudencias defensivas, otros dejaron la sensación de un criterio sensibilizado ante la localía en el Estadio Azteca. La polémica alcanzó su punto máximo cuando analistas cuestionaron si la severidad aplicada a los universitarios era proporcional a la permisividad mostrada del lado opuesto, alimentando la narrativa de un favoritismo histórico que la Comisión de Árbitros no ha logrado disipar.
Zarpazos y omisiones: el caso Atlas y Toluca
La controversia no discriminó colores. En el duelo entre Cruz Azul y Atlas, los Zorros alzaron la voz por un penal no señalado tras una mano clara dentro del área que pudo cambiar el rumbo de la eliminatoria. La infracción fue ignorada tanto por el árbitro central como por el VAR, en lo que muchos consideraron un error grosero en la despedida de la gestión de Grupo Orlegi. Por otro lado, la serie entre Toluca y Pachuca entregó una de las secuencias más confusas del torneo. Una supuesta falta dentro del área sobre Enner Valencia, señalada por Adonaí Escobedo, quedó desmentida por las repeticiones, en las que se evidenció que nunca existió contacto. Sin embargo, el VAR nunca intervino para corregir la decisión, pese a los reclamos de los jugadores choriceros.
El veto a Santander
La polémica más reciente, y la que ha sacudido las estructuras de la FMF, es el cambio repentino de árbitro para la ida entre Pachuca y Pumas. Originalmente, Luis Enrique Santander había sido designado para dirigir el encuentro en el Estadio Hidalgo este jueves. Sin embargo, tras presiones internas y el descontento manifiesto de ambas directivas —especialmente la de Pumas, que aún tiene fresca la herida de los cuatro penales señalados ante América—, la Comisión optó por retirarlo del partido. Las razones extraoficiales apuntan a un intento de la Comisión por enfriar el ambiente y evitar que el historial de Santander con decisiones polémicas se convirtiera en el foco de atención de un encuentro en el que está en juego el boleto a la Concacaf Champions Cup. En su lugar, entró como relevo Ismael Rosario López Peñuelas, una decisión interpretada como una medida de control de daños ante la falta de garantías.
¿Qué dice el reglamento?
Para entender el caos, es necesario remitirse a la Regla 11 (fuera de juego) y a los protocolos vigentes del VAR.
Las partes del cuerpo: ¿qué habilita y qué no?
Según el reglamento de la IFAB, para determinar un fuera de juego se consideran todas las partes del cuerpo con las que se puede marcar un gol legalmente. Esto incluye la cabeza, el tronco y las piernas. El límite del brazo: el límite superior del brazo coincide con el punto inferior de la axila. Cualquier parte del brazo que esté por debajo de esa línea no cuenta para determinar un fuera de juego —ni para habilitar ni para quedar en posición antirreglamentaria—, ya que no se puede anotar legalmente con la mano o el brazo. Las polémicas en esta Liguilla han surgido por la dificultad de trazar líneas exactas en los hombros, donde la perspectiva de la cámara suele engañar al ojo humano.
El VAR y la tecnología semiautomática (SAOT)
El reglamento estipula que el VAR solo debe intervenir en casos de error claro, obvio y manifiesto. La tecnología semiautomática introducida para este 2026 utiliza cámaras de seguimiento de extremidades para generar un modelo 3D. El problema radica en que el sistema aún depende de que un operador humano determine el momento exacto del contacto con el balón (point of contact). Un solo cuadro de video de diferencia puede modificar la posición de un jugador por varios centímetros, invalidando o concediendo un gol legítimo.



