La euforia invadió a la nación cementera tras la vibrante victoria sobre las Chivas durante la Semifinal de Vuelta. De esta manera, Cruz Azul amarró su boleto a la Final del Clausura 2026, instalándose en la serie definitiva por el campeonato luego de dos largos años de ausencia en estas instancias. Con el pase asegurado en el bolsillo, la cúpula celeste comenzó de inmediato con la planeación estratégica para definir su sede, y el objetivo principal apuntó directo hacia la nostalgia: volver al mítico Estadio Ciudad de los Deportes.
Once inicial de Cruz Azul ante Chivas. Fuentes cercanas a la institución revelaron que la directiva cementera inició las gestiones correspondientes para convertir este histórico inmueble en su gran fortaleza durante la batalla por la corona del futbol mexicano.
Negociaciones clave para volver al Ciudad de los Deportes
La meta de la dirigencia cruzazulina resulta muy clara, pero el camino requiere de una enorme destreza diplomática. Para concretar este anhelado regreso, los altos mandos celestes deben llegar a un acuerdo económico y logístico con la familia Cosío, quienes figuran como los propietarios actuales del Estadio Ciudad de los Deportes. Este recinto albergó los encuentros como local del equipo durante más de dos décadas y, un dato no menor, cuenta con el aval oficial de la Liga MX. De hecho, la institución cementera registró este estadio como sede alterna en enero pasado, justo en el momento en que abandonaron sorpresivamente las instalaciones del Estadio Olímpico Universitario.
La cancha del Estadio Ciudad de los Deportes albergará la Final de ida correspondiente al Apertura 2025 de la Liga MX Femenil. El optimismo rodea a miles de aficionados, especialmente porque el ingeniero Víctor Velázquez, presidente del club, demostró recientemente una gran capacidad negociadora en momentos críticos. Durante el arranque de esta misma Liguilla, el directivo consiguió los permisos necesarios para que el equipo disputara sus primeros compromisos en el Estadio Banorte, logrando extender su estadía en dicho escenario regiomontano contra todo pronóstico. Sin embargo, si las charlas actuales no rinden frutos positivos, la directiva activará de inmediato el plan de emergencia: mudar la gran final al Estadio Cuauhtémoc en Puebla, una plaza que cobijó a los celestes durante casi toda la fase regular del certamen y que los hizo sentir como verdaderos locales.
El sueño de la décima estrella de la mano de Joel Huiqui
El artífice principal de esta tremenda resurrección deportiva tiene nombre y apellido: Joel Huiqui. El técnico mexicano tomó las riendas de la plantilla en medio de enormes turbulencias mediáticas y transformó al grupo en un auténtico contendiente al título. Bajo su mandato, la escuadra superó los baches que oscurecieron el cierre de la fase regular y ahora acaricia la gloria máxima. Gracias a este esfuerzo, la afición recuperó la ilusión absoluta y sueña en grande con bordar la tan ansiada décima estrella en el escudo de la institución.
Panorámica del Estadio Cuauhtémoc de Puebla. El rival y el orden de los partidos todavía representan una incógnita total. La resolución de la otra llave entre Pumas y Pachuca definirá el destino logístico del cuadro celeste. Si los felinos avanzan, la Máquina recibirá el vibrante duelo de Ida; en cambio, si los Tuzos ganan la serie, el equipo de La Noria cerrará la llave definitiva en casa. Todo esto ocurrirá de manera independiente a la sede final, ya sea que la pelota ruede en el césped del Estadio Ciudad de los Deportes o en el terreno del Estadio Cuauhtémoc. Lo único verdaderamente seguro es que el pueblo cementero respira aires de grandeza.



