La selección de la República Democrática del Congo se prepara para disputar el Mundial 2026, pero un brote de ébola en su territorio mantiene en alerta a las autoridades sanitarias, la FIFA y los organizadores en Estados Unidos. A menos de un mes del inicio del torneo, la crisis sanitaria ha generado preocupación internacional.
Brote de ébola en el este de Congo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional debido a la propagación de la cepa Bundibugyo del virus del Ébola en el este del país. Hasta el momento, el brote ha cobrado la vida de al menos 80 personas y mantiene bajo sospecha a cientos de pacientes más. Esta situación obligó a las agencias sanitarias a revisar los protocolos de seguridad de cara al torneo futbolístico más importante del planeta.
Planes del equipo congoleño
Pese al escenario adverso, el comité organizador local en Houston, ciudad que servirá como cuartel general y sede del primer partido del conjunto africano, descartó por ahora cualquier modificación en la agenda logística. El equipo canceló su concentración prevista en Kinshasa, pero mantiene su intención de viajar a Europa y luego a Texas antes del torneo en junio.
Declaraciones del comité organizador
Chris Canetti, presidente del comité organizador de la Copa Mundial de Houston, afirmó: "Estamos siguiendo las recomendaciones de la FIFA y de las autoridades sanitarias. Por el momento, no hay cambios en los planes. La llegada del equipo está prevista para el 11 de junio".
Calendario de los Leopardos
Los Leopardos, asignados en el Grupo K, tienen un calendario exigente: debutan el 17 de junio frente a Portugal en el Estadio de Houston, luego viajan a México para enfrentar a Colombia el 23 de junio en Guadalajara, y cierran la fase de grupos contra Uzbekistán el 27 de junio en Atlanta.
Restricciones de viaje para aficionados
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) emitieron una orden ejecutiva que niega la entrada a personas no ciudadanas que hayan estado en Congo, Uganda o Sudán del Sur en los 21 días previos al viaje. Esto prácticamente anula la posibilidad de que los aficionados congoleños viajen para apoyar a su selección, y deja en el aire las condiciones para el cuerpo técnico y directivos.
El blindaje europeo de la plantilla
Ninguno de los 26 futbolistas convocados compite en la liga local ni reside habitualmente en Congo. Figuras como Yoane Wissa (Newcastle) y Noah Sadiki (Sunderland) juegan en Europa, por lo que no estuvieron expuestos a las zonas de contagio. Esto facilitaría la obtención de visados especiales bajo los protocolos de salud.
Silencio de la federación y la FIFA
Hasta ahora, ni la Federación de Fútbol de la República Democrática del Congo ni la FIFA han emitido pronunciamientos oficiales sobre cómo se gestionará el traslado de los directivos radicados en Kinshasa, quienes sí están sujetos a las restricciones de viaje.
La cepa Bundibugyo
La variante Bundibugyo representa un desafío científico por su baja frecuencia. A diferencia de la cepa Zaire, no posee vacunas aprobadas ni tratamientos estandarizados. Solo ha causado brotes en 2007 y 2012. La OMS desplegó personal de emergencia, laboratorios móviles y sistemas de rastreo en las provincias orientales del Congo.
Epidemiólogos en Houston han enviado mensajes de tranquilidad, argumentando que la probabilidad de transmisión comunitaria en Estados Unidos es extremadamente baja.
Un regreso histórico ensombrecido
Para Congo, el Mundial 2026 es su segunda participación en la historia, después de 1974 cuando compitió como Zaire. La coordinación entre el comité organizador, las agencias de salud y las autoridades migratorias continúa bajo monitoreo diario, en lo que ya es el mayor reto logístico del torneo.



