La familia de Keylor Navas vivió con intensidad la eliminación del América a manos de Pumas en el Estadio Olímpico Universitario, durante el partido de vuelta de los cuartos de final del Clausura 2026. Desde un palco ubicado cerca del túnel 28, Andrea Salas y dos de sus hijos, vestidos con el uniforme del guardameta costarricense, siguieron cada jugada con emoción.
Una noche de emociones
Entre botanas y refrescos, los pequeños corearon el primer “¡Goya!” con naturalidad, levantando los brazos y brincando al ritmo de la afición. El primer gol de Ruben Duarte los puso de pie, apretando los puños y buscando a su padre en la cancha. El segundo tanto de Nathan Silva desató abrazos y risas, mientras el tercero de Jordan Carrillo trajo tranquilidad momentánea.
La tensión del descuento
El gol de Patricio Salas para el América cambió el ambiente: las sonrisas desaparecieron y los niños comenzaron a mirar constantemente el reloj. Cuando Zendejas cobró el penal, Andrea Salas regresaba del baño justo a tiempo. Sus hijos se persignaron frente a la portería de su padre. El gol americanista congeló el palco, y los nervios se apoderaron de la familia.
“Con mucha intensidad, pero mucha fe en Dios de que todo salga bien, pidiendo a Dios que ganemos. Para nosotros es un orgullo, un placer escuchar el nombre de Keylor en el estadio”, declaró Andrea Salas a Excélsior.
El penal fallado y la locura final
Cuando el América falló el penal decisivo, los pequeños se taparon el rostro con la playera antes del disparo. Al oír el estallido del estadio, brincaron de sus asientos, se abrazaron con fuerza y gritaron mirando hacia la cancha, mientras el Olímpico Universitario explotaba de alivio.
Al final, entre suspiros y abrazos, la familia de Navas se retiró feliz. “México nos ha tratado con mucho cariño, la gente super amable, nos hemos sentido bien cobijados. Estamos su familia como siempre, apoyamos gane o pierda, y a la afición que tengan a las mamás un feliz 10 de mayo, sigamos apoyando”, concluyó Andrea.



