El auge del tulipán holandés en los campos de Xochimilco
En el corazón de la zona chinampera de San Luis Tlaxialtemalco, Xochimilco, la señora Graciela Flores, de 60 años, observa con orgullo los 20 mil tulipanes que florecen en sus invernaderos. Esta productora, parte de la segunda generación de su familia que trabaja la tierra del paraje Rincón de la Laguna, ha sido testigo de una transformación silenciosa pero profunda en el mercado floral mexicano.
Una revolución floral de 15 años
"El tulipán empezó a dar el auge, antes eran las rosas", afirma doña Chela, como cariñosamente la conocen. Calcula que hace aproximadamente 15 años comenzó un fenómeno que ha ido creciendo con cada temporada: la preferencia por los tulipanes holandeses sobre las emblemáticas rosas, llegando a desplazarlas hasta en un 60% del mercado durante la temporada de San Valentín.
La productora explica que fue esta tendencia la que motivó a su familia a animarse a sembrar tulipanes: "Es por eso que nos animamos a sembrarlo porque vimos que cuando empezó el tulipán hubo algunas flores que se detuvieron [en la demanda]".
Un proceso minucioso y especializado
Cultivar tulipanes requiere conocimientos específicos y mucha paciencia. A diferencia del cempasúchil y la nochebuena, estas plantas holandesas demandan cuidados especiales:
- Los bulbos deben ser importados directamente desde Holanda
- Requieren un proceso de pelado manual minucioso
- Necesitan condiciones de temperatura específicas por ser de clima frío
- Su fertilización y riego deben ser cuidadosamente controlados
"Lo más difícil y trabajoso es quitarle la piel al bulbo", confiesa Graciela, quien trabaja junto a aproximadamente cinco personas en este proceso que comienza cada 20 de diciembre para lograr la floración justo para mediados de febrero.
Satisfacción y tradición familiar
La satisfacción invade a doña Chela cuando ve el resultado de meses de trabajo: "Desde que nos los traen de Holanda y hasta que llega hasta estos días me da satisfacción, y me siento más satisfecha cuando toda la producción sale [se vende]".
Esta productora, cuyo buen humor y amabilidad son reconocidos en la zona, asegura que las temporadas de Día de Muertos, Navidad, San Valentín y Día de las Madres la dejan con "un cansancio, pero sabroso".
Un legado que perdura
Agradecida porque su tierra está "bendecida con trabajo" durante todo el año, Graciela Flores espera que sus hijos y nietos continúen trabajando el campo. Hace una invitación especial a consumir los productos del suelo de conservación de Xochimilco, destacando que con esta acción se ayuda a que las familias productoras mantengan viva una tradición milenaria.
La producción de Graciela, que este año incluye tulipanes en aproximadamente nueve colores diferentes, representa no solo una adaptación a las tendencias del mercado, sino también la resiliencia de las prácticas agrícolas tradicionales frente a las demandas contemporáneas.