La agencia calificadora Moody's redujo la calificación crediticia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de ocho instituciones financieras mexicanas este jueves 22 de mayo de 2026, luego de disminuir la nota soberana de México de Baa2 a Baa3 y ajustar la perspectiva de negativa a estable.
Ajuste en la calificación de CFE
Moody's informó que rebajó las calificaciones senior no garantizadas en moneda extranjera de la CFE a Baa3 desde Baa2. Además, afirmó la evaluación crediticia base (BCA) en ba3 y modificó la perspectiva a estable desde negativa. La firma explicó que el ajuste responde a la rebaja aplicada al Gobierno de México, al que considera proveedor de apoyo bajo su marco analítico para emisores relacionados con el gobierno.
Factores considerados por Moody's
La calificación Baa3 de la CFE deriva de varios factores: la calificación Baa3 del Gobierno de México, la expectativa de apoyo gubernamental implícito "muy fuerte", y la dependencia de incumplimiento "muy alta" entre la CFE y el gobierno federal. La evaluación crediticia base de ba3 refleja la fortaleza crediticia intrínseca de la empresa en ausencia de apoyo extraordinario del gobierno federal. La posición de la CFE en el mercado eléctrico mexicano, una liquidez adecuada y una base de financiamiento diversificada respaldan la evaluación actual.
Sin embargo, Moody's señaló factores que limitan la calificación: exposición a la volatilidad de precios del gas natural, riesgo cambiario, incertidumbre geopolítica, vulnerabilidad ante fluctuaciones prolongadas en los mercados energéticos y riesgos por disrupciones en el suministro. La evaluación incorpora el plan de inversión de capital de aproximadamente 30 mil millones de dólares hasta 2030, lo que implica un aumento moderado del endeudamiento.
Perspectiva estable para CFE
La perspectiva estable de la CFE está alineada con la del Gobierno de México y con la expectativa de apoyo financiero extraordinario en caso de ser necesario. Moody's espera que el desempeño financiero de la empresa se mantenga adecuado para su nivel de calificación durante los próximos 12 a 18 meses.
Reducción de calificaciones de bancos mexicanos
Moody's redujo la mayoría de las calificaciones y evaluaciones asignadas a ocho instituciones financieras mexicanas y sus sucursales offshore. Las instituciones afectadas fueron: BBVA México, Banco Mercantil del Norte (Banorte), Banco Santander México, Banco Nacional de México (Banamex), Banco del Bajío (BanBajío), Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), Nacional Financiera (Nafin) e Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB).
Las calificaciones de depósitos, emisor y deuda de BBVA México, Banorte, Santander México, BanBajío, Bancomext, Nafin e IPAB fueron rebajadas en un escalón. En el caso de Banamex, las calificaciones de depósitos y deuda fueron afirmadas, mientras que las evaluaciones crediticias base de Nafin y Bancomext se mantuvieron. Las perspectivas de largo plazo de depósitos bancarios, emisor y deuda senior no garantizada cambiaron a estable desde negativa para BBVA México, Banorte, Santander México, BanBajío, Bancomext y Nafin. La perspectiva de Banamex permaneció negativa.
Impacto del perfil macroeconómico de México
Moody's explicó que la calidad crediticia soberana limita las calificaciones de emisores domiciliados en México debido a las condiciones macroeconómicas y a la dinámica de los mercados financieros. Los bancos mantienen fuertes vínculos con el soberano por su exposición a la economía real y a riesgos sistémicos e institucionales impulsados por el gobierno. La rebaja refleja menor flexibilidad fiscal, menores expectativas de crecimiento del PIB, debilidad en el mercado laboral e incertidumbre sobre comercio y certeza jurídica.
El perfil macroeconómico de México fue rebajado a "Moderate" desde "Moderate+", lo que representa condiciones crediticias más desafiantes para la banca mexicana. Moody's observa debilidades en la recuperación de garantías en un entorno de mayor competencia con nuevos participantes del sector financiero. Aunque los indicadores reportados de calidad de activos continúan relativamente sólidos, existen riesgos subyacentes en aumento conforme avanza la penetración del crédito.



