Remesas: motor económico que atrae al crimen organizado
Remesas: motor económico que atrae al crimen

Para millones de familias mexicanas, el aviso de una transferencia desde el extranjero es un alivio que asegura la comida en la mesa, pero también es una señal que atrae la mirada de grupos criminales. Durante 2025, el país recibió 61 mil 791 millones de dólares en remesas, según el Banco de México (Banxico), cifra que las consolidó como un motor indispensable para la economía. Sin embargo, a la par del aumento de la llegada masiva de dólares, en su mayoría estadounidenses, también escaló el acoso criminal.

Extorsiones en aumento

De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), a nivel nacional las víctimas de extorsión pasaron de 8 mil 380 en 2020 a 11 mil 81 al cierre de 2025. La correlación es aún más drástica en zonas altamente receptoras como Guanajuato, donde las remesas aumentaron 73% en sólo cinco años, pasando de captar 839.52 millones de dólares en el primer trimestre de 2020 a ingresar mil 452.39 millones en el último trimestre de 2025. Simultáneamente, las extorsiones pasaron de registrar apenas 19 víctimas en 2020 a dispararse hasta mil 222 en 2024, y la tendencia continuó al alza para cerrar 2025 con un récord de mil 457 víctimas.

Testimonio desde Veracruz

Roxana Sánchez Morales, madre de dos migrantes y habitante de Yanga, Veracruz, aseguró que recibir remesas trae un estigma de riqueza que atrae a los criminales y les priva de tener calidad de vida. "La seguridad aquí está cada día peor. Como madre, me entristece que mis hijos están lejos, pero estoy un poco más tranquila por la inseguridad que aquí se vive. Diariamente hay desapariciones y asesinatos de personas", dijo. Su propia familia fue víctima de extorsión y amenazas de secuestro por parte de un vecino que sabía que recibían dinero del extranjero. "A mi suegra la llamaron para extorsionarla, porque mi suegro también está en Estados Unidos… La amenazaron de que iban a secuestrar a mi hijo, que lo iban a levantar, le pedían que les depositara dinero a una cuenta", recordó. "Era un vecino de ella, eran conocidos".

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El tiempo de la guayaba

En Palmillas, la congregación más grande del municipio de Yanga, Veracruz, el dinero que llega del exterior es una necesidad absoluta. La señora Roxana explicó que el trabajo local se basa casi enteramente en la zafra (corte de caña). Cuando esta termina en abril de cada año, inicia una etapa de severa escasez económica conocida como "el tiempo de la guayaba", que se extiende hasta el mes de diciembre. En ese periodo, los jornaleros trabajan a duras penas tres días a la semana. La gente sobrevive pidiendo fiado en las tiendas locales. Para entender la magnitud de esta dependencia económica, basta observar los registros de Banxico: a pesar de ser un municipio pequeño, Yanga recibe en promedio alrededor de 5 millones de dólares cada trimestre por concepto de remesas. Esta constante inyección de capital extranjero explica por qué los extorsionadores locales y los grupos criminales han puesto la mira en estas comunidades, provocando que la violencia aumente a la par de los ingresos. Tan sólo en el estado de Veracruz las víctimas del delito de extorsión crecieron de 722 casos oficiales en 2020 a 970 víctimas durante 2024, de acuerdo con el SESNSP.

Doble vulnerabilidad

La vulnerabilidad también golpea desde el otro lado de la frontera, donde la exclusión financiera asfixia el patrimonio de la diáspora. Horacio Saavedra, excónsul de México en Miami, advierte sobre las trabas burocráticas en México, como la exigencia de contar con un celular inteligente mexicano para utilizar aplicaciones bancarias. El impacto de esta barrera es masivo, pues en Estados Unidos existen casi 6 millones de mexicanos indocumentados de primera generación, de los cuales al menos 3 millones carecen de cuentas de banco tanto allá como en su país de origen. Esta exclusión deja a los connacionales sin seguridad patrimonial sobre los dólares que logran ahorrar en efectivo, lo que "se convierte realmente en una tragedia por el hecho de que no tenía una cuenta de banco en México" si llegan a enfrentar una repentina deportación. "Algunas de sus cuentas son utilizadas o manipuladas por el crimen organizado. Es un problema, nuevo, real y también muy preocupante en los ojos de Estados Unidos", advirtió el también analista.

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De acuerdo con Banxico, durante 2025 el 99.1% del total de los ingresos por remesas llegó al país a través de transferencias electrónicas, es decir, viajó de forma digital y segura desde Estados Unidos. No obstante, la exclusión financiera provoca que al no contar con cuentas bancarias, millones de familias se ven obligadas a cobrar ese dinero físicamente en tiendas de conveniencia o farmacias locales (49.6% de los envíos electrónicos se cobran en efectivo). Es exactamente en este momento, al caminar por las calles con el dinero en la mano, cuando las familias quedan vulnerables ante los delincuentes o "halcones" locales. Como advierte Roxana desde su experiencia en Veracruz: "Ahorita sí te da hasta miedo comprarte algo porque ya, o sea, nada más están viendo qué te compras".

Trump, otro reto

Con el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, el simple acto de enviar el dinero generado por su trabajo a México se ha convertido en un obstáculo costoso para los migrantes indocumentados. Al carecer de estatus legal, los paisanos han sido excluidos del sistema de envíos tradicionales, viéndose obligados a pagar comisiones "por debajo de la mesa" a ciudadanos estadounidenses. Ante la imposibilidad de acudir a una ventanilla de transferencias o de usar aplicaciones bancarias, los migrantes deben triangular sus envíos y pagar por el "favor". Es por esto que el excónsul sugiere buscar un acuerdo con la Asociación Mexicana de Bancos para eliminar requisitos desproporcionados y usar alternativas tecnológicas de comprobación, como el correo electrónico. Además, recomendó realizar jornadas de bancos privados mexicanos directamente en los consulados en Estados Unidos, ya que los migrantes tienen desconfianza hacia las instituciones gubernamentales, pero sí confían en la banca privada de su país.

Saavedra fue claro al señalar que no es una buena noticia que las remesas sean uno de los tres principales ingresos de México; idealmente, deberían estar por debajo de los 10 primeros. Advirtió que hay cerca de 4 millones de casos pendientes en las cortes migratorias de Estados Unidos, de los cuales se estima que la mitad (2 millones) corresponden a mexicanos. A pesar de los riesgos, defendió el valor del esfuerzo migrante por encima de las amenazas: "Las remesas son una muestra de lo mejor de México... es una fuga de cerebros... se va alguien que quiere crecer".