Alza en el precio de la tortilla genera malestar entre consumidores
El incremento de entre dos y cuatro pesos por kilo de tortilla, anunciado por el Consejo Nacional de la Tortilla (CNT) a partir del 15 de abril, ha desatado críticas entre los consumidores, quienes consideran que el aumento es injustificado y afecta gravemente su economía familiar. Ciudadanos como Juan Carlos Ramírez expresan su preocupación, señalando que el alza no se equipara con los ingresos semanales, lo que obliga a modificar hábitos de consumo.
Impacto directo en el bolsillo de las familias
Para muchos, el aumento significa un gasto adicional significativo. "El precio sube, pero el salario es el mismo", lamentó Ramírez, quien calcula que comprar dos kilos al día podría sumar casi 500 pesos semanales, una cifra inalcanzable para numerosas familias. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha respondido pidiendo inspecciones regulares en tortillerías, especialmente en colonias populares y barrios periféricos, donde el acceso a este alimento básico podría verse más comprometido.
Reacciones ciudadanas y ajustes en la compra
Nadia Hernández coincidió en que el alza es "excesiva", explicando que incluso un pequeño incremento de dos o tres pesos obligaría a reducir la cantidad comprada o dejar de adquirir tortillas por completo. "Si haces cuentas a la semana, te sale que es un gasto fuerte", afirmó, destacando cómo este costo se suma a otros productos esenciales como jitomate, limón y carne, agravando la presión económica en los hogares.
Justificación del CNT y respuesta gubernamental
El CNT atribuyó el aumento al mayor costo de la tonelada de harina de maíz, así como a gastos en gas, fletes, papel grado alimenticio, refacciones y gasolinas, que no habían sido ajustados en al menos cinco años. Homero López García, presidente del organismo, también mencionó la necesidad de mejorar los sueldos en tortillerías para combatir la informalidad. Sin embargo, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y la Profeco emitieron un comunicado conjunto negando que exista un incremento en el costo del maíz o la harina que justifique el alza, instando a evitar "incrementos injustificados" en perjuicio de la población.
Consecuencias para la dieta y la economía nacional
Edith Martínez advirtió sobre el impacto "gravísimo" en la economía familiar, criticando que los agricultores reciban pagos bajos por el maíz mientras los precios al consumidor suben. Este escenario refleja una tensión entre la estabilidad prometida en el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla y la realidad del mercado, poniendo en riesgo el acceso a uno de los alimentos fundamentales en la dieta mexicana.



