Para nadie es un secreto que los precios de los autos están por las nubes. Con medio millón de pesos se compraba un vehículo premium hace poco más de 10 años; hoy apenas se puede adquirir un compacto con un estéreo decente. Pese a la indignación general, hay motivos para que estos precios sigan al alza, y uno de ellos es que los mexicanos seguimos comprando mucho. Los récords de comercialización se rebasan mes a mes, aunque a veces de manera no oficial, principalmente porque BYD, la mayor de las chinas en México, no reporta sus ventas al INEGI.
El contexto global del encarecimiento
El fenómeno no es exclusivo de México, pero aquí es más grave que en Estados Unidos. El automóvil, con 140 años recién cumplidos, nació para sustituir a los caballos. En la época del triciclo de Benz, era una novedad no para todos, pero sentó las bases para que otras marcas y países desarrollaran la idea. Quien lo hizo mejor fue Estados Unidos con Henry Ford, al establecer la línea de producción para el Ford T, duplicando el salario por hora y creando la clase media. Así, todo el mundo quería trabajar en Ford.
Poco a poco el auto fue ganando equipo, como el techo. Las formas cambiaron, los tamaños se ampliaron y la industria entendió que había espacio para distintos tipos de “carruajes sin caballos”. Tras la Segunda Guerra Mundial, Europa produjo autos populares: Alemania con el Vocho, Francia con el Citroën 2CV y el Renault 4, Italia con el 500, Inglaterra con el MINI Cooper. Japón creó los Kei Cars, que aún representan entre 35% y 40% del mercado.
De populares a premium
Todos eran autos simples, de transportación básica. MINI se volvió “fifí” al ser comprado por BMW. El 500 hoy lucha como eléctrico, pero difícilmente será exitoso fuera de Europa. El New Beetle duró dos generaciones. Solo los japoneses aprendieron: si la gente sigue comprando autos baratos no es porque no puedan pagar más, sino porque no necesitan.
Entre 2013 y 2023, el precio de los autos en Estados Unidos subió entre 30% y 60%. Un Corolla costaba 17 mil dólares en 2013 y subió a 28 mil diez años después. En Europa el aumento fue mayor, cercano al 85%. En ambos casos, el auto pasó a ser híbrido, con más seguridad, chasis reforzado y sistemas ADAS. Mejorar la seguridad y la eficiencia energética ayudó a subir los precios. La inversión en vehículos eléctricos también influyó, haciendo que los de combustión interna financiaran el desarrollo de eléctricos que el público aún no quiere, tanto que Honda y Ford ya desistieron de varios proyectos.
La situación en México
En México los precios subieron más que en esas regiones: el aumento llegó al 100% en algunos casos. Un Corolla de gasolina costaba 240 mil pesos en 2014 y 450 mil en 2023. No se hizo híbrido, aunque sí más seguro. La inflación en cada zona cuenta mucho. Hace 10 años los autos en México eran más baratos que en Estados Unidos; hoy son más caros, a veces por un amplio margen. El mercado sigue al alza, mientras en Estados Unidos y Europa bajó. Un mercado al alza no verá precios a la baja. Tal vez la culpa no es tuya, pero sí de tu vecino.



