Profeco advierte sobre productos etiquetados como jamón que no lo son
En su reciente Estudio de Calidad sobre jamones y embutidos 2025, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha emitido una alerta crucial: numerosos productos comercializados como jamón en México no cumplen con la Norma Oficial Mexicana NOM-158, que define los requisitos de calidad para estos alimentos. Esta situación representa un engaño al consumidor, ya que se paga por un artículo que no corresponde a lo prometido en el etiquetado.
¿Por qué algunos productos no pueden considerarse jamón?
De acuerdo con la NOM-158, para que un producto sea clasificado como jamón, debe cumplir con criterios específicos, incluyendo un porcentaje mínimo de carne de la especie declarada (como pavo, cerdo o pierna), un nivel de proteína libre de grasa superior al 12% en promedio, y ajustarse a las definiciones de categorías como jamón extrafino, fino, preferente o comercial. Sin embargo, la Profeco detectó que varios artículos etiquetados como "jamón de pavo" o "jamón de pierna" son, en realidad, "embutidos cárnicos cocidos" o "productos cárnicos cocidos". Estos suelen tener un bajo contenido de proteína cárnica, altos niveles de almidones, féculas o agua añadida, lo que los aleja de los estándares de un jamón verdadero.
Consejos para identificar productos que no son jamón
Para evitar gastar en embutidos de baja calidad, la Profeco recomienda seguir estos pasos al realizar compras:
- Lee la denominación oficial en la etiqueta: Busca que diga "jamón de pavo" o "jamón de pierna", y evita aquellos que indiquen "producto cárnico cocido" o "embutido cárnico cocido".
- Revisa el contenido de proteína: Asegúrate de que el producto tenga al menos 12% de proteína libre de grasa en jamones comerciales; un nivel inferior sugiere calidad reducida.
- Observa el precio: Los precios excesivamente bajos pueden ser señal de uso de carne mecánicamente separada, féculas y agua para abaratar costos.
- Verifica los sellos de advertencia: Productos con exceso de sodio o grasas saturadas suelen ser de menor calidad.
Resultados del estudio de Profeco y marcas afectadas
El estudio evaluó 40 productos, incluyendo jamones de pavo, pierna, pavo y cerdo, y encontró que, aunque cumplen con normas sanitarias básicas, muchos no se ajustan a la definición de jamón. Algunas marcas presentaron irregularidades, como:
- Exceso de nitritos: El Mexicano con su jamón campirano de pavo.
- Proteína menor a la declarada: Bafar Virginia en jamón de pavo y Fud en jamón de pierna horneado.
- Grasa menor a la declarada: Bafar en jamón americano y jamón lunch.
- Sodio menor al declarado: Chimex en jamón Ibero Barcelona, Nutri Deli en jamón de pierna horneado, y Zwan Premium en jamón de cerdo y pavo.
Además, se destacó que el producto Benji, una imitación jamón 100% vegano, mostró más proteína y menos sodio de lo declarado, lo que resalta la importancia de una revisión detallada del etiquetado.
Impacto en los consumidores y marco legal
Comprar productos que no son jamón no solo implica un engaño, sino que también afecta el valor nutrimental, ya que suelen contener menos proteína y más ingredientes de relleno. La Profeco señala que esta práctica viola el artículo 32 de la Ley Federal de Protección al Consumidor, que prohíbe inducir a error mediante información falsa o ambigua. Para identificar visualmente un embutido cárnico, se recomienda observar su textura: los embutidos suelen ser lisos, brillosos o con apariencia de masa prensada, mientras que el jamón auténtico tiene un tono uniforme y una textura firme y fibrosa.



