México: 6.13 millones de unidades económicas, ¿señal de recuperación?
6.13 millones de unidades económicas en México

La compleja y agitada agenda nacional en México absorbe prácticamente toda la atención pública. Los escándalos de la narcopolítica, la violencia persistente y los reiterados errores del gobierno de la República terminan por invisibilizar cuestiones estructurales fundamentales para comprender la situación del país. Entre ellas destaca la magnitud y estructura de las unidades económicas existentes en México, pues de su fortaleza, distribución territorial y capacidad productiva depende buena parte de la viabilidad económica nacional en los próximos años.

Datos del Directorio Nacional de Unidades Económicas (DENUE) 2026

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el Directorio Nacional de Unidades Económicas (DENUE) 2026. Según los datos, en México existen 6.13 millones de establecimientos distribuidos en todo el territorio. De ese total, 2.56 millones son comercios al por menor, lo que representa el 41.7% de los establecimientos. En segundo lugar, hay 937,810 establecimientos clasificados como “otros servicios”. En tercer lugar se encuentran las industrias manufactureras, con 656,617 establecimientos. Otros sectores incluyen servicios de salud (281,996), comercio al por mayor (171,447), servicios profesionales (111,817) y servicios de esparcimiento (68,423).

Concentración geográfica de las unidades económicas

Existe una enorme concentración de establecimientos productivos y comerciales en las entidades con mayor densidad poblacional. El Estado de México encabeza la lista con casi 821 mil unidades económicas, seguido por la Ciudad de México (462,732), Puebla (410,693), Jalisco (401,813), Veracruz (356,724), Guanajuato (296,441), Michoacán (287,049), Oaxaca (280,588), Chiapas (250,960) y Nuevo León (211,349).

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Es interesante observar que no necesariamente las entidades con mayor número de unidades económicas son las que tienen mayor nivel de desarrollo social y productivo. Por ejemplo, Nuevo León tiene decenas de miles de unidades económicas menos que Michoacán, Oaxaca y Chiapas, pero es una de las entidades con mayor PIB per cápita y menor porcentaje de pobreza en el país. En contraste, Oaxaca y Chiapas son dos de las entidades con mayor presencia de personas pobres.

Predominio de micro y pequeñas empresas

Uno de los hallazgos más relevantes del DENUE es que la estructura económica mexicana descansa fundamentalmente en las micro y pequeñas empresas. Allí se concentra la enorme mayoría de los establecimientos productivos y comerciales del país: negocios familiares, talleres, pequeños comercios, servicios personales y unidades económicas de baja escala que sostienen millones de empleos. En numerosos municipios, constituyen la principal fuente de ingreso para amplios sectores de la población.

Durante décadas, buena parte de la política económica nacional ha apostado a la atracción de grandes inversiones, particularmente vinculadas a las exportaciones manufactureras y a la integración comercial con América del Norte. Sin embargo, el problema estructural es que ese modelo no logró irradiar de manera homogénea sus beneficios al conjunto del territorio nacional. El DENUE permite observar precisamente esa fragmentación territorial del desarrollo mexicano. Hay estados con cientos de miles de unidades económicas, pero con bajos niveles de productividad, reducida incorporación tecnológica y elevados porcentajes de pobreza laboral.

Necesidad de una nueva política de fortalecimiento a Mipymes

Resulta indispensable construir una nueva política nacional de fortalecimiento a las micro, pequeñas y medianas empresas. No se trata solo de otorgar subsidios o programas dispersos de apoyo, sino de redefinir integralmente la relación entre el Estado y las unidades productivas que sostienen la economía cotidiana del país.

Simplificación regulatoria

En primer término, se requiere una profunda simplificación regulatoria. En numerosos municipios y entidades federativas, abrir o mantener un pequeño negocio implica enfrentar trámites excesivos, criterios discrecionales, cargas fiscales desproporcionadas y múltiples obstáculos administrativos que terminan incentivando la informalidad.

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Acceso al crédito

A ello debe añadirse el enorme problema del acceso al crédito. Las tasas de interés, las garantías exigidas y la limitada cobertura bancaria impiden que millones de negocios puedan invertir en innovación, infraestructura, digitalización o capacitación laboral.

Fortalecimiento del mercado interno

El fortalecimiento de las pequeñas unidades económicas debería concebirse como parte de una estrategia más amplia de recuperación del mercado interno. Ningún país puede sostener procesos duraderos de desarrollo si amplios sectores de su población permanecen atrapados en condiciones de bajos ingresos y alta vulnerabilidad. Fortalecer las estrategias de desarrollo regional y potenciar el mercado interno implica elevar salarios, mejorar la productividad, ampliar la capacidad adquisitiva de los hogares y construir circuitos regionales de producción y consumo capaces de generar efectos multiplicadores en las economías locales.

Conclusión

Para ello resulta indispensable reconocer que el núcleo real de la economía mexicana no se encuentra únicamente en las grandes plantas industriales o en los grandes corporativos, sino en los millones de pequeñas unidades económicas distribuidas en el territorio nacional. No debe olvidarse que, detrás de cada pequeño comercio, de cada taller, de cada negocio familiar, existe también una forma de organización social, una estrategia de supervivencia colectiva y, en muchos casos, una expresión concreta de resiliencia frente a décadas de desigualdad estructural. Comprender esa dimensión es indispensable si se quiere construir una política económica capaz de articular crecimiento, bienestar y cohesión social en el México contemporáneo.

Investigador del PUED-UNAM