La inflación en Estados Unidos se aceleró más de lo previsto en marzo, con un aumento anual del 3.5%, según datos del Departamento de Trabajo. Esta cifra superó el 3.2% que esperaban los analistas y representó un incremento respecto al 3.2% registrado en febrero.
Factores clave del repunte inflacionario
Los precios de la vivienda y la gasolina fueron los principales impulsores del alza. El índice de vivienda subió un 0.4% mensual, mientras que los costos de la gasolina aumentaron un 1.7% en el mes. Excluyendo alimentos y energía, la inflación subyacente se situó en 3.8% anual, ligeramente por debajo del 3.9% de febrero.
Impacto en la política monetaria
El dato refuerza la postura cautelosa de la Reserva Federal, que ha mantenido las tasas de interés en su nivel más alto en más de dos décadas. Los mercados financieros reaccionaron con caídas, ya que se reducen las expectativas de recortes de tasas en el corto plazo.
Reacciones y perspectivas
Analistas señalan que la inflación persistente podría retrasar cualquier flexibilización monetaria hasta finales de año. El presidente Joe Biden reconoció que "aún queda trabajo por hacer" para aliviar la presión sobre los bolsillos de los estadounidenses.
En contraste, los precios de los alimentos se mantuvieron estables, con un incremento mensual de apenas 0.1%. Sin embargo, el costo de los servicios, como atención médica y transporte, continuó presionando al alza.
El informe llega en un momento clave para la economía global, donde las decisiones de la Fed impactan a mercados emergentes como México. La inflación en EE.UU. ha sido un factor determinante en la política cambiaria y las tasas de interés a nivel mundial.



