Museo Kaluz exhibe 80 obras de Abel Quezada: humor y crítica deportiva
Abel Quezada: humor y crítica en el Museo Kaluz

El Museo Kaluz, ubicado en la Ciudad de México, inauguró la exposición ¡México-México-México! Abel Quezada, entre arte y deporte, una muestra que reúne cerca de 80 obras del reconocido cartonista, dibujante, pintor y artista mexicano Abel Quezada (1920-1991). La exhibición, abierta desde hoy y hasta el 31 de agosto, explora la dimensión lúdica, crítica e irónica de su trabajo, con un enfoque especial en su afición por los deportes y su aguda crítica al fútbol como fenómeno social.

Un homenaje a la cultura visual del siglo XX

La muestra fue concebida como un homenaje a uno de los personajes más influyentes de la cultura visual del siglo XX en México. Durante un recorrido previo, el curador Ery Cámara destacó que la exposición permite ver parte de la obra pictórica de Quezada, así como los cartones que elaboró para diarios como Excélsior, Ovaciones, Novedades y Últimas Noticias hacia 1945. También se incluyen sus libretas de viaje y algunas ilustraciones que realizó para revistas internacionales como The New Yorker y Time.

Cámara subrayó la vigencia del trazo del artista, que puede leerse perfectamente en la actualidad. La exposición también aborda su aproximación al béisbol durante su adolescencia en Comales, Tamaulipas; su manera de apreciar la lucha libre y otros eventos deportivos internacionales que cubrió como reportero. Se presentan retratos al óleo de figuras como Fernando Valenzuela y el Kid González.

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El fútbol como fenómeno social y crítica irónica

La exposición toma prestado el título de uno de los célebres cartones de Quezada para proponer una mirada al deporte desde la ironía y la sensibilidad visual. Abel Quezada Rueda, hijo del artista, destacó que los cuadros y cartones relacionados con el fútbol son atemporales y podrían publicarse mañana y comprenderse perfectamente. La muestra se presenta en el marco del Mundial, lo que refuerza su relevancia actual.

Miguel Fernández Félix, director del Museo Kaluz, señaló que la exposición es un homenaje a la velocidad y precisión del trazo de Quezada, que le sirvieron para crear una narrativa que va más allá del humor. “Esta exposición hace este homenaje a uno de los grandes cartonistas y dibujantes que México tuvo, sobre todo, desde un hombre que toda su vida estuvo ligado a esta preocupación y a la búsqueda de nuestra identidad y crítica”, afirmó.

Tres secciones que recorren la mirada de Quezada

La muestra se divide en tres secciones: Los múltiples rostros de Abel Quezada; El juego: entre arte y deporte; y Crítica y el humor en la cancha. Las piezas provienen de la Colección Familia Quezada Rueda, la Galería Proyectos Monclova, el Museo Kaluz y otras colecciones particulares.

La primera sala contextualiza la trayectoria del artista a través de fotografías, documentos, obras tempranas, cuadernos de viaje y materiales de archivo. Aquí se aprecia la evolución de un creador que supo traducir su entorno en una mirada aguda y crítica.

La segunda parte presenta la producción pictórica de Quezada, iniciada de manera autodidacta en 1965. Se aprecian jinetes, corredores, jugadores de tenis y billar, beisbolistas y boxeadores que revelan recuerdos y pasiones personales.

La tercera sección cierra con sus óleos y cartones deportivos, publicados en 1945, que funcionan como espejo de la afición, el persistente coro del “sí se puede” y las contradicciones del espectáculo deportivo.

Vigencia y legado de Abel Quezada

La exposición no solo celebra la obra de Quezada, sino que también invita a reflexionar sobre la cultura deportiva en México. Según el curador Ery Cámara, la muestra permite advertir la vigencia del trazo del artista, que puede leerse a la perfección en nuestro tiempo. La ironía y la crítica social presentes en sus cartones siguen siendo relevantes en el contexto actual, donde el fútbol y otros deportes continúan siendo fenómenos de masas.

Con cerca de 80 obras, la exposición ofrece una oportunidad única para conocer una faceta menos conocida de Abel Quezada, más allá de su trabajo como cartonista. La muestra estará abierta al público hasta el 31 de agosto en el Museo Kaluz, ubicado en la CDMX.

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