Hace 81 años, el 2 de mayo de 1945, los mexicanos se enteraron de la muerte de Adolf Hitler. La noticia llegó con retraso, en un mundo sin internet ni telefonía móvil, donde los telegramas y la radio marcaban el pulso de la información. El Führer se había suicidado el 30 de abril en su búnker de Berlín, junto a Eva Braun, pero el anuncio oficial se produjo hasta el 1 de mayo, cuando la radio de Hamburgo informó al mundo.
El fascismo: un muerto viviente
Si el comunismo aún es un espectro que recorre el mundo, el fascismo es como los zombies de las películas: cuanto más muerto se le cree, más peligroso resulta. Ejemplos actuales como Charlie Kirk o el manifiesto de Palantir lo confirman. El fascismo no murió en 1945; se transformó, germinando en tierra fértil, con líderes como Donald Trump y multimillonarios como Peter Thiel que amenazan con desaparecer civilizaciones enteras.
La noticia en México
El 2 de mayo de 1945, el diario jalisciense El Informador tituló a ocho columnas: "Adolfo Hitler ha muerto". Mientras tanto, en la Ciudad de México, el Día del Trabajo se celebraba con un festival en el Toreo, donde Cantinflas, Palillo y Manuel Medel compitieron en una singular corrida. Cantinflas perdonó a un novillo, en un evento organizado por la Campaña pro Alfabetización. La noticia de la muerte de Hitler se mezcló con la alegría de los festejos laborales.
Mussolini y Hitler: el fin de dos dictadores
Benito Mussolini, el artífice del fascismo, fue ejecutado por partisanos italianos el 28 de abril de 1945, junto a su amante Clara Petacci. Sus cuerpos fueron colgados en Milán. Hitler, por su parte, se suicidó el 30 de abril. Los soviéticos, liderados por Stalin, sembraron dudas sobre su muerte, alimentando teorías de conspiración que aún persisten.
El legado del fascismo
El fascismo, caracterizado por el autoritarismo, el nacionalismo extremo y el rechazo a la democracia, encontró en Mussolini a su principal impulsor. Hoy, 81 años después, el fascismo renace en forma de algoritmos y tecnócratas. La era del átomo terminó; ahora es la era de la inteligencia artificial. Hitler no murió: volvió en forma de algoritmo.
La muerte del Führer, anunciada aquel 2 de mayo, marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, pero el fascismo encontró nuevas formas de perpetuarse. Mientras miles de niños mexicanos y palestinos mueren en guerras dispersas, el campo de batalla ya no está en Stalingrado, sino en cada esquina de la periferia.



