Calor desigual: isla urbana golpea colonias vulnerables de CDMX
Calor desigual: isla urbana golpea colonias vulnerables

El calor no es parejo en la Ciudad de México. La isla urbana de calor golpea con mayor intensidad a las colonias más vulnerables, donde el concreto, el asfalto y la falta de áreas verdes elevan la temperatura. Un estudio de la Universidad Autónoma de México (UNAM) estima que la urbanización añade alrededor de 3 °C al calentamiento local, y en algunas alcaldías el incremento llega a 4 °C. La combinación de cambio climático e isla de calor ya ha elevado cerca de 4 °C la temperatura de la capital respecto al último siglo. La Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) señala que, en ciertos puntos, las diferencias pueden ser aún mayores durante la noche.

¿Dónde se concentra el calor?

El estudio "La isla de calor urbano superficial y su manifestación en la estructura urbana de la Ciudad de México", del Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial, indica que las temperaturas superficiales nocturnas más altas se concentran en el centro-norte, especialmente en alcaldías como Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Benito Juárez. Por el contrario, las zonas menos consolidadas y con mayor cobertura natural registran temperaturas más bajas. El mismo trabajo halló correlaciones positivas entre calor diurno y mayor coeficiente de ocupación del suelo, mayor densidad habitacional, más unidades económicas y mayor porcentaje de calles pavimentadas. Las correlaciones negativas aparecen donde hay más área libre, más espacio público y mayor altura sobre el nivel del mar.

Voces de los afectados

Erika Ramos, habitante de la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl, en Iztapalapa, comenta: "Aquí el calor se queda atrapado entre las casas. En la tarde no corre el aire y en la noche las paredes siguen calientes. Dormir se vuelve complicado, sobre todo en los cuartos de lámina".

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Desigualdad verde

La Sedema reporta una superficie promedio de áreas verdes de 7.54 m² por habitante en la CDMX, pero la distribución es muy desigual. Benito Juárez y Milpa Alta tienen apenas 2.2 m² por persona; Cuauhtémoc, 3.6; Iztacalco, 5.0; Xochimilco, 5.0; e Iztapalapa, 5.4. En contraste, Miguel Hidalgo llega a 15.4 m² y Coyoacán a 15.0. Ese promedio capitalino está por debajo del mínimo de 9 m² por habitante recomendado internacionalmente.

El fenómeno de la isla de calor

La isla de calor surge porque edificios, banquetas y asfalto absorben la radiación solar y la liberan lentamente. La UNAM describe el centro de la capital como una superficie "impermeable, caliente y dura", sin suficientes áreas verdes ni cuerpos de agua para amortiguar el calor. La diferencia entre la zona más caliente y la más fresca puede rondar los 10 °C. Un estudio clásico documentó que el contraste urbano-rural pasó de 6 °C a 10 °C conforme creció la mancha urbana durante el siglo XX.

Un comerciante en La Merced, alcaldía Cuauhtémoc, señala: "En el Centro el problema no es nada más que nos dé el sol directo. El piso, los edificios, todo irradia calor. Si trabajas en la calle, lo sientes en los pies y en la cara al mismo tiempo. Cuando acaba el día te sientes quemado, cansado y con mucho bochorno, aunque esté nublado la mayoría del tiempo".

Desigualdad social y térmica

Especialistas de la UNAM y la Ibero apuntaron que las alcaldías con menor índice de desarrollo e ingreso per cápita son las más afectadas, con diferencias de hasta más de 4 °C. Las zonas más afectadas son Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztacalco, Cuauhtémoc, Azcapotzalco y Coyoacán, mientras que Benito Juárez y Miguel Hidalgo presentan menor presencia del fenómeno. Milpa Alta, Iztapalapa y Xochimilco lo padecen de forma importante o moderada.

Contrastes urbanos

Algunas calles se sienten como hornos urbanos, como el Centro Histórico y La Merced, donde el sol rebota en piedra, lámina, concreto y lonas. En Polanco, la sombra de parques y camellones arbolados baja la sensación térmica. Las alcaldías con más árboles y continuidad de copa arbórea ofrecen un efecto de enfriamiento. Ana Sofía, residente de Polanco, en Miguel Hidalgo, comenta: "Yo antes vivía en Iztapalapa y el calor era insoportable al salir a la calle, pero aquí sí se siente diferencia. Sales del departamento y hay sombra, hay árboles. Aun así, el calor ha aumentado en los últimos años, pero no es comparable con otras zonas de la ciudad".

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Impacto sanitario

Las ondas de calor en la CDMX aumentaron su frecuencia. El climatólogo Ernesto Jáuregui documentó que pasaron de 6 eventos por década a 16 en los años noventa, y se presentan sobre todo entre marzo y mayo. El riesgo de muerte y enfermedad crece en adultos mayores y población urbana pobre. La UNAM recordó que entre 1920 y 2014 la temperatura mínima anual promedio en Tacubaya subió de 8 a 12 °C, y la máxima de 23 a 25 °C; los periodos cálidos con más de 30 °C se multiplicaron.

Relación con el agua

La isla de calor también complica el agua. Aproximadamente 60% del agua que consume la CDMX proviene del acuífero subterráneo. Las barrancas urbanas y el suelo de conservación son clave para la recarga, infiltración y regulación del microclima. La vegetación brinda sombra, favorece la humedad, reduce la temperatura y ayuda a que el suelo infiltre agua. Perder vegetación significa perder enfriamiento, absorción y resiliencia hidráulica.

Soluciones propuestas

Las autoridades locales coinciden en tres frentes: más copa arbórea continua, superficies claras o reflectantes en azoteas y pavimentos, y recuperación de corredores verdes y azules que conecten parques, camellones, barrancas y cuerpos de agua. UNAM Global reportó que una estrategia de azoteas blancas podría ayudar a enfriar la ciudad, recomendando empezar por Ciudad Universitaria. La Sedema plantea que la gestión del arbolado debe articularse con la planeación urbana, no quedarse solo en mantenimiento disperso por alcaldías.