Con apenas cuatro meses restantes para el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el Centro Histórico de la Ciudad de México exhibe un panorama preocupante. La zona, que será un punto focal para turistas nacionales e internacionales, luce descuidada, con múltiples obras públicas inconclusas y acumulación de basura en calles y plazas.
Un rostro que desluce ante la inminente cita mundial
Paseos por calles emblemáticas como Madero, 5 de Mayo y el Zócalo revelan un escenario alejado del esplendor que se esperaría para un evento de tal magnitud. Andadores presentan pavimento dañado, banquetas rotas y señalización vial en mal estado, lo que dificulta la circulación peatonal y vehicular.
Obras a medio terminar y basura acumulada
Numerosos proyectos de rehabilitación y mantenimiento urbano parecen haberse estancado. En varios puntos se observan materiales de construcción abandonados, cercas perimetrales oxidadas y maquinaria inactiva, dando la impresión de abandono. A esto se suma la presencia de residuos sólidos en esquinas y contenedores desbordados, un problema crónico que las autoridades no han logrado resolver de manera eficiente.
Comerciantes establecidos y residentes de la zona expresan su inquietud. "Es una pena que con todo el tiempo que ha pasado, aún veamos esto. Los turistas que vengan para el Mundial se van a llevar una mala imagen de nuestra ciudad", comentó un vendedor ambulante con más de diez años de experiencia en el área.
Preocupación por la imagen proyectada a visitantes
El Centro Histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, debería ser un escaparate de la riqueza cultural y arquitectónica de México. Sin embargo, la realidad actual dista mucho de ese ideal. Analistas en turismo advierten que la primera impresión es crucial y que un entorno descuidado podría afectar negativamente la experiencia de los visitantes, así como la derrama económica esperada.
Las autoridades locales han mencionado en comunicados previos que trabajan en un plan integral de embellecimiento y mantenimiento, pero hasta la fecha, los avances son poco visibles. La ciudadanía espera que en los próximos meses se aceleren las acciones para presentar un centro renovado y digno, capaz de recibir a los aficionados al fútbol de todo el mundo.
El reloj no se detiene, y cada día que pasa sin mejoras significativas representa una oportunidad perdida para demostrar el compromiso de la Ciudad de México con la organización de este magno evento deportivo.