El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha revelado que la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa intervino de manera directa en los comicios del 6 de junio de 2021 para favorecer al entonces candidato de Morena, Rubén Rocha Moya. La acusación presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York detalla que Rocha Moya sostuvo un encuentro a principios de 2021 con los líderes de Los Chapitos, incluyendo a Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Ovidio Guzmán López, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Reunión clave y promesas de apoyo
Durante esa reunión, los capos ofrecieron garantizar el triunfo del candidato de la coalición Juntos Hacemos Historia a cambio de que, una vez en el gobierno, designara a personas afines al grupo criminal en puestos clave. Este pacto habría sido el fundamento de las acciones posteriores.
Operativo electoral violento
El día de la jornada electoral, los sicarios de Los Chapitos ejecutaron un plan sistemático. Secuestraron y amedrentaron a candidatos opositores para forzar su retiro de la contienda. De acuerdo con el expediente, los atacantes portaban una lista con nombres y domicilios proporcionada por Enrique Díaz Vega, quien posteriormente fue nombrado secretario de Administración y Finanzas por Rocha Moya.
Además, los sicarios sustrajeron papeletas y urnas en casillas donde se anticipaba un voto favorable a la oposición. Armados con palos y pistolas, golpearon a votantes para infundir miedo. También se apostaron en casetas de peaje para presionar a los ciudadanos a sufragar por los candidatos protegidos por el cártel.
Complicidad policial
La acusación estadounidense señala que los mandos de la Policía Estatal de Sinaloa ordenaron a sus agentes no acercarse a los centros de votación, incluso si presenciaban delitos o recibían quejas ciudadanas. Esto facilitó las acciones ilegales sin intervención de las autoridades.
Reunión postelectoral y control policial
Tras resultar electo, Rubén Rocha Moya se reunió nuevamente con los líderes de Los Chapitos, esta vez acompañado por Enrique Inzunza Cázarez, entonces secretario General de Gobierno. En ese encuentro, según el Departamento de Justicia, se discutió el respaldo brindado durante la campaña y el compromiso de otorgar al cártel el control de la Policía Estatal de Sinaloa. Las reuniones, según el documento, estaban resguardadas por sicarios fuertemente armados.



