Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), afirmó que la paz no es solo un anhelo social ni una responsabilidad exclusiva del estado. En el marco del Segundo Diálogo Nacional por la Paz, celebrado en Guadalajara, Jalisco, el líder religioso subrayó que todas las personas están obligadas a generar y mantener la paz.
Violencia estructural: una fractura antropológica
Castro Castro explicó que la violencia no surgió de un día para otro y que cualquier intento de restaurar la paz debe comenzar donde la dignidad humana ha sido herida o negada. "La violencia estructural no es solo un problema de seguridad pública o de política criminal; es ante todo una fractura antropológica que entraña una oscuridad del corazón humano", señaló. Destacó que esta violencia se normaliza en prácticas sociales, se reproduce en la comunicación y se perpetúa en estructuras que promueven el individualismo y la exclusión.
Corresponsabilidad de todos los sectores
El presidente de la CEM insistió en que la paz no puede ser concebida como una tarea exclusiva del estado ni como una responsabilidad delegada a unos cuantos. "Exige la participación activa de todos los sectores: iglesias, sociedad civil, academia, sector empresarial, jóvenes, comunidades originarias y todas las comunidades locales", afirmó. Llamó a abandonar la lógica de la acusación permanente y a asumir con honestidad la corresponsabilidad.
Además, destacó que la denuncia es imprescindible en el proceso de pacificación, pero debe hacerse desde el amor a la verdad y el deseo sincero de conversión personal y social, no desde el resentimiento. "Callar ante la injusticia no preserva la paz, la erosiona", advirtió.
Propuestas concretas para la paz
En el cierre del diálogo, se anunció que en los próximos días se entregarán a las autoridades locales, estatales y federales metodologías de construcción de paz sistematizadas por el movimiento. Estas incluyen estrategias para acompañar a las víctimas, fortalecer la salud mental, educar para la convivencia, recuperar espacios públicos, impulsar la justicia restaurativa y prevenir adicciones.
El Segundo Diálogo Nacional por la Paz reunió a más de mil 200 líderes religiosos, sociales, empresariales y autoridades locales, así como integrantes de la sociedad civil. Participaron representantes de diversas tradiciones religiosas: budistas, musulmanas, hinduistas, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, indígenas, ortodoxos, bautistas, luteranos, pentecostales y católicos.
Ramón Castro Castro concluyó que la paz no es una utopía, sino una tarea creativa y generativa que México está llamado a asumir hoy, partiendo de una realidad herida por la violencia.



