Los cuatro pilares del poder de Sheinbaum: ¿estabilidad o fragilidad?
Pilares del poder de Sheinbaum: ¿estabilidad o fragilidad?

En un sistema político como el mexicano, caracterizado por un presidencialismo con un partido hegemónico, el poder descansa sobre cuatro pilares fundamentales. Estos pilares, similares a las patas de una mesa, sostienen la estabilidad del régimen: el respaldo mayoritario de la sociedad, la cercanía con grupos de poder informales, el control del partido gobernante y la lealtad de las fuerzas armadas. Si una de estas patas es más débil o está quebrada, la mesa se tambalea y su uso se vuelve imposible.

Apoyo social y grupos de poder

Hoy, la mayoría de la población respalda a la presidenta Claudia Sheinbaum. A más de una cuarta parte de su mandato, mantiene un apoyo ciudadano mayoritario, aunque en los últimos meses la simpatía ha comenzado a descender. No obstante, Sheinbaum aún goza de la confianza de un sector importante de la sociedad, que suele movilizarse para mostrar su apoyo. Además, grupos empresariales, medios de comunicación, intelectuales, sindicatos y movimientos sociales mantienen una relación de cercanía con la presidenta, basada en un acuerdo de respeto mutuo. Aunque algunos acusan perjuicios, la mayoría considera que los daños son soportables.

El desafío de Morena

En pocos meses iniciará el proceso electoral, y Morena enfrenta el reto de reafirmar su hegemonía ganando la mayoría en la Cámara de Diputados y reteniendo gubernaturas. Sin embargo, el partido está fracturado por disputas internas entre grupos que compiten por influencia y poder. Esto ha llevado a cambios en la dirigencia: la llegada de Citlalli Hernández para consolidar alianzas, la salida de Luisa María Alcalde y el nombramiento de Ariadna Montiel como nueva líder. La presidenta, aunque es la jefa máxima del partido, no tiene control total sobre Morena.

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Relación con las fuerzas armadas

El operativo en Tapalpa, Jalisco, donde fue detenido y luego falleció Nemesio Oseguera, El Mencho, marcó un punto de inflexión en la relación entre el Ejército y la Comandanta Suprema. Según información disponible, el Ejército actuó sin el conocimiento de la presidenta. Algo similar ocurrió con la participación de agentes de la CIA en un operativo en Chihuahua, donde Sheinbaum señaló una irregularidad de la gobernadora, pero se sabe que el Ejército Mexicano participó con conocimiento de la presencia extranjera, sin informar a su jefa.

En cuanto al apoyo popular y la cercanía con grupos de poder, la presidenta parece tener un control suficiente, aunque estas patas no son de acero sino de aluminio oxidado y algo endeble. El verdadero problema está en las otras dos: Morena no está bajo su control y las fuerzas armadas, especialmente el Ejército, parecen no obedecer plenamente a su Comandanta Suprema, aunque aún guardan lealtad. Estas patas, de madera más frágil, están fracturadas y amenazan la estabilidad de la mesa que sostiene el poder.

La estabilidad de la mesa es incierta. Pocos pueden afirmar que soportará el peso de los próximos cuatro años. Es necesario reparar esas patas antes de que el banquete caiga al suelo. Por ahora, nadie puede estar seguro de sentarse a esa mesa.

Profesor de la UNAM

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