A un mes de la inauguración del Mundial 2026 en el Estadio Azteca, las decisiones impulsadas para operar el torneo comenzaron a chocar con el discurso de cuidados promovido por el gobierno de la morenista Clara Brugada. Mientras la administración capitalina llama a implementar home office y puentes en días de partido, y a nivel federal la Secretaría de Educación Pública (SEP) analiza recortar más de un mes el calendario escolar, especialistas advierten que la reorganización de cuidados, escuelas y trabajo terminará recayendo sobre las familias, particularmente sobre las mujeres.
Contradicción en la capital
La contradicción se concentra en la capital mexicana porque la actual administración a cargo de Brugada colocó la creación de un Sistema Público de Cuidados en el centro de su proyecto político. El 6 de mayo, el Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad las reformas para garantizar el derecho a los cuidados y crear este sistema a nivel constitucional. Brugada apenas comenzaba a celebrar la decisión de los legisladores cuando su agenda comenzó a medirse frente a decisiones públicas que reorganizan la vida cotidiana desde otro lugar: no desde la redistribución del cuidado, sino desde las necesidades operativas del Mundial.
Tres meses de vacaciones
La discusión se detonó el 7 de mayo, cuando el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, informó que la SEP adelantaría el cierre del ciclo escolar 2025-2026 al 5 de junio, pese a que el calendario vigente publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) establece actualmente 185 días efectivos de clases para preescolar, primaria y secundaria, con conclusión oficial el 15 de julio de 2026, lo que implicaría tres meses de vacaciones escolares. Un día después, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que la modificación todavía no se encuentra definida oficialmente y señaló que cualquier ajuste deberá garantizar el cumplimiento de planes y programas de estudio establecidos para educación básica. También indicó que la SEP mantiene conversaciones con docentes y autoridades locales antes de emitir una decisión definitiva.
Después de un viernes de intensa polémica en redes y manifestaciones en contra de distintos sectores, desde agrupaciones empresariales como la Coparmex, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y organismos civiles, el secretario Delgado anunció que este lunes se tomará una decisión definitiva. Pero incluso si la propuesta federal no termina aprobándose, la discusión ya abrió un debate más amplio en la Ciudad de México sobre cómo las medidas impulsadas alrededor del Mundial reorganizarán la vida cotidiana, los cuidados y las jornadas laborales de millones de familias.
Decisiones sin perspectiva transversal
Es en ese contraste donde especialistas en cuidados ubican el centro de la discusión: mientras el gobierno capitalino impulsa institucionalmente una agenda de redistribución de cuidados, las medidas vinculadas con el Mundial comenzaron a recargar en las familias la resolución cotidiana de tiempos, trabajo y atención de niñas, niños y adolescentes, para paliar la saturación en medios de transporte y vías públicas. Carlos Andrés Pérez, coordinador de Género y Trabajo en el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), sostuvo en entrevista que la propuesta de modificar el calendario escolar evidencia precisamente cómo las decisiones públicas continúan tomándose sin una perspectiva transversal de cuidados.
“A nosotros, nos preocupa muchísimo justo el recorte en el calendario escolar, porque fue una decisión tomada sin pensar en las consecuencias de millones de familias mexicanas, no solamente fue una decisión irresponsable, sino también pareciera un poco improvisada, que pues no toma en consideración la organización de los cuidados que tienen las familias mexicanas y sobre todo cuando hablamos de familias decimos específicamente el tiempo que las mujeres destinan a estas actividades”, declaró.
Para el especialista, el debate evidenció el papel estructural que cumplen las escuelas dentro de la organización social de los cuidados en la capital: “Se demuestra con bastante fuerza que las escuelas son uno de los principales soportes cotidianos para las familias para poder descargar ese trabajo y que suspender justamente las clases enfatiza la crisis de los cuidados que vivimos y aumenta la sobrecarga, ya que hay millones de mujeres que sostienen de forma cotidiana la vida”. Pérez sostuvo que las principales afectadas serían madres trabajadoras, mujeres con empleos precarios y familias que no cuentan con redes de apoyo ni posibilidades económicas para sustituir cuidados mediante servicios privados.
El coordinador del ILSB no deja pasar desapercibido que la discusión ocurre justo cuando la Ciudad de México impulsa la construcción del Sistema Público de Cuidados y presenta esa agenda como uno de los principales pilares de transformación institucional. “Actualmente tenemos un escenario que pudiera parecer bastante productivo; recientemente se modificó la Constitución local para reforzar el derecho al cuidado. También tenemos conocimiento de que este mes es muy probable que tengamos ya una Ley del Sistema de Cuidados en la Ciudad de México, pero eso nos abre la pregunta de saber cómo vamos a incorporar esta perspectiva de cuidados”, apuntó.
Pérez advirtió que el proyecto de ley discutido actualmente en la capital menciona la perspectiva de cuidados, pero no establece mecanismos obligatorios para incorporarla transversalmente en las políticas públicas y decisiones gubernamentales. “Puntualmente, en el proyecto de ley se nombra la perspectiva de los cuidados de forma muy solemne, pero no se define completamente dentro del instrumento normativo, y lo que es más interesante es que no se genera una vinculación específica de implementar esta perspectiva en el ciclo de políticas públicas para las entidades o dependencias de la administración pública local”, detalló.
El Mundial, prueba política
Desde esa lógica, el Mundial comenzó a funcionar como una prueba política para el discurso institucional construido alrededor del cuidado desde la administración de la Ciudad de México. “Sabemos que el compromiso del mundial pone a prueba mucho de las decisiones gubernamentales, pero que no debe ser un pretexto para poder, a costa de eso, poner a disposición el tiempo de las mujeres, como si fuera un recurso ilimitado del cual el Estado puede disponer.” La crítica alcanzó también el llamado a implementar home office durante el torneo. Pérez vinculó esa medida con la experiencia de la pandemia, cuando el trabajo remoto trasladó simultáneamente jornadas laborales y tareas de cuidado al espacio doméstico: “Aquí lo principal es ver cómo una decisión de este tamaño tiene una afectación sobre la forma en la que organizamos nuestra vida cotidiana.”
“La pandemia fue una de las situaciones que nos enseñó mucho de esto; la sobrecarga del trabajo que generó la pandemia es real porque se superpone la jornada laboral a la jornada también de cuidados, sucede al mismo tiempo que el espacio privado y el espacio público se desdibuja y, en consecuencia, la carga mental de los cuidados y la carga física”, recordó el coordinador de Género y Trabajo del ILSB. Añadió que esas medidas tienen impactos sobre salud mental, ingresos familiares y condiciones materiales de vida.
Consecuencias educativas
El especialista también resaltó una advertencia sobre consecuencias educativas derivadas de la posible reducción del calendario escolar: “Las escuelas, no son solamente centros educativo, sino también son centros que promueven la socialización, que generan una mayor integración que enseñan no solamente contenidos de matemáticas, español, ciencias, sino también son centros de socialización de cómo aprendemos a vivir, entonces nos parece fundamental que también dentro de las escuelas y justamente teniendo más días de clases, teniendo más escuelas, teniendo más oportunidades de escolarización podemos fortalecer la calidad educativa de la ciudad en este caso del país, y también el mismo tiempo tendría una respuesta para los cuidados.”
La discusión terminó así, desplazándose hacia una pregunta más amplia para el Gobierno de la Ciudad de México: cómo sostener un discurso institucional basado en el derecho al cuidado mientras las decisiones tomadas para garantizar la operación del Mundial comienzan a reorganizar jornadas laborales, tiempos escolares y cuidados cotidianos dentro de los hogares. “Pareciera que por un lado se promueven los cuidados de manera muy explícita y de manera muy discursiva, pero por otro también existen decisiones que sabemos que son del orden federal, pero que también tienen una afectación en el local”, consideró Pérez.



