La zona arqueológica de Teotihuacán reabrió sus puertas este miércoles con un operativo de seguridad reforzado, luego de la tragedia que dejó personas fallecidas y turistas heridos. Las nuevas medidas incluyen revisiones a vehículos, mochilas y el uso de detectores de metales, además del despliegue inédito de la Guardia Nacional al interior del sitio. Sin embargo, trabajadores del lugar advierten que estas acciones, aunque necesarias, son tardías y no resuelven los vacíos estructurales en materia de seguridad.
Operativo de seguridad sin precedentes
Desde la reapertura, se implementó un dispositivo de seguridad nunca antes visto por quienes llevan más de cinco décadas laborando en el sitio. Durante un recorrido, este diario constató que, al ingresar al estacionamiento, elementos de la Guardia Nacional solicitan a los automovilistas descender de sus unidades para inspeccionar las cajuelas. En los accesos a la zona arqueológica, un vigilante revisa a los visitantes con un detector de metales y también se inspeccionan mochilas y bolsos. Además, se informó que en los próximos días se instalarán arcos detectores en las entradas.
De acuerdo con los trabajadores, antes del incidente la seguridad se concentraba en el exterior y se reforzaba los domingos debido al mayor flujo de personas. Ahora, los elementos de la Guardia Nacional recorren el interior de la zona arqueológica e incluso participan en el desalojo de visitantes antes del cierre, una labor que anteriormente realizaba el personal del sitio. En el circuito de accesos también se observa un incremento en la vigilancia, con rondines de la Guardia Nacional, policía estatal y corporaciones municipales.
Reacciones de comerciantes y artesanos
Al interior del sitio, el movimiento fue similar al de cualquier otro día entre semana, a excepción de la presencia de la Guardia Nacional. Comerciantes y artesanos coincidieron en que el refuerzo de seguridad es una reacción y aseguraron que ya era necesario trabajar para prevenir riesgos. “Tuvo que pasar una tragedia para que se preocuparan por que se cumpliera con lo que dicen los letreros de afuera. En los accesos principales la única medida de seguridad era un letrero que prohíbe alimentos, mascotas, armas, bicicletas y más. Nunca se verificó eso”, reprochó un vendedor.
Seguridad más allá de los accesos
Guías turísticos y artesanos advirtieron que los riesgos no se concentran únicamente en los accesos. Señalaron que implementar nuevos dispositivos de seguridad es una oportunidad para avanzar en el ordenamiento de la actividad turística, como la regulación de guías y empresas de vuelos en globo aerostático. Denunciaron la limitada capacidad de atención ante emergencias en un lugar visitado por miles de personas al día, indicando que no existe un consultorio médico, módulo fijo de primeros auxilios ni una enfermería, lo que obliga a canalizar cualquier incidente a servicios externos.
En el sitio también operan personas que ofrecen recorridos sin certificación, y nadie verifica las credenciales de los guías. “Eso también tiene que ver con la seguridad... Ellos ofrecen paquetes más costosos, pero los turistas no saben y es lamentable porque contratan a los de afuera y los que sí estamos certificados estamos adentro y ya no tenemos la oportunidad de ofrecer el servicio”, explicaron. A esto se suman las irregularidades de las empresas que ofrecen vuelos en globo aerostático. “Hay empresas que operan con globos que ya terminaron su tiempo de vida de vuelo, hay muchas empresas patito y con una mordida las dejan seguir operando”, señalaron al recordar varios accidentes en los últimos años que dejaron personas lesionadas y al menos dos víctimas mortales.
“Un ataque de película”
Los comerciantes que estaban en la zona durante el ataque recordaron que fue una escena que no olvidarán. “Fue como de película. La gente corría por todos lados, había gritos, niños llorando... no sabíamos qué pasaba. Desde aquí se veía todo, cómo bajaron por la pirámide corriendo, cómo se pusieron pecho tierra; por la acústica las detonaciones fueron impactantes. Algunos corrieron hasta acá (la Pirámide del Sol) y se seguían de largo”, relataron.
El miedo no detiene los planes
Los visitantes nacionales y extranjeros continúan llegando a Teotihuacán sin que el miedo detenga sus planes. Un grupo de turistas coreanos reconoció que se enteraron de lo sucedido, pero nunca consideraron cancelar su visita. “Ya lo teníamos planeado, no podíamos dejar de venir a este increíble lugar, definitivamente no creemos que vuelva a pasar”, comentaron. Una turista colombiana añadió: “Claro que es lamentable y da miedo, se siente feo porque es muy reciente, hay que ser empáticos, y pienso en que también nos pudo tocar a nosotros, pero no por eso vamos a cambiar los planes, venimos de muy lejos como para no cumplir con nuestro itinerario”. Los turistas consultados vieron con buenos ojos el reforzamiento de la seguridad, pues genera una sensación de mayor tranquilidad y garantiza que no volverá a ocurrir una tragedia.



