La Torre Latinoamericana celebra hoy siete décadas de dominar el paisaje del Centro Histórico de la Ciudad de México. El aniversario del emblemático rascacielos coincide con los 120 años de Latinoamericana Seguros, bajo la marca Latino Seguros, propietaria del inmueble y pionera en seguros de vida, autos y gastos médicos en el país.
Doble celebración
“Es un ícono a nivel mundial y tener un edificio de 70 años es increíble. Es algo que creo es muy importante en la historia de México”, comentó Verónica Báez, de Recursos Humanos de Latinoamérica Seguros. La agenda incluye actos privados y públicos: los empleados de la aseguradora disfrutarán de un desayuno conmemorativo por sus 120 años, mientras que el público general podrá presenciar un espectáculo de pirotecnia a las 19:30 horas, diseñado para festejar ambos aniversarios, según Luis Enrique Motte, vocero de Comunicación de la empresa.
Concurso de fotografía y promociones
El Fideicomiso del Centro Histórico lanzó un concurso de fotografía donde los ciudadanos comparten sus mejores ángulos del rascacielos. Las imágenes seleccionadas serán publicadas en una edición especial de la revista Kilómetro Cero. Además, durante abril, el restaurante Miralto ha ofrecido una promoción especial: desayunos gratis para comensales que, como la torre, cumplan 70 años en este mes.
Ingeniería que desafía a la naturaleza
Ubicada en el cruce de Eje Central y Francisco I. Madero, uno de los puntos con mayor tránsito peatonal del continente, la Torre Latinoamericana es reconocida mundialmente por su ingeniería. Con 44 pisos, una altura de 181.33 metros y una construcción total de aproximadamente 27 mil 727.17 metros cuadrados, el edificio ha soportado con éxito los terremotos de 1957, 1985 y 2017.
Su prestigio internacional se consolidó tras el sismo de julio de 1957, cuando su estructura de acero y pilotes profundos la mantuvieron intacta. “La Torre Latinoamericana ganó prestigio a nivel mundial cuando resistió un fuerte terremoto el 28 de julio de 1957, gracias a su construcción con estructura de acero y pilotes profundos. Esta hazaña le obtuvo un reconocimiento al recibir el premio del American Institute of Steel Construction, por ser el edificio más alto que jamás haya sido expuesto a una enorme fuerza sísmica”, como atestiguan inscripciones en placas en el vestíbulo y mirador del edificio.
Aunque fue el edificio más alto de la capital desde 1956 hasta 1972, superado actualmente por cerca de 20 rascacielos que alcanzan hasta los 267 metros, la torre se mantiene vigente como un centro de actividades múltiples que alberga oficinas, museos y uno de los miradores más emblemáticos de la Ciudad de México.



