Libertad de expresión y leyes contra la violencia: aliados necesarios
Libertad de expresión y leyes contra la violencia

Uno de los grandes reclamos de nuestro tiempo ha sido que la justicia deje de ser una estructura lejana, incomprensible o inaccesible para la gente. En un Estado democrático, las instituciones judiciales no pueden permanecer aisladas de la sociedad. Por ello, la atención ciudadana no es un aspecto accesorio dentro del Tribunal de Disciplina Judicial, sino una de sus expresiones más importantes de legitimidad y responsabilidad pública.

El papel del Tribunal de Disciplina Judicial

En aras de que el Tribunal de Disciplina Judicial cumpla cabalmente con la encomienda de ser el órgano del Poder Judicial de la Federación encargado de supervisar, evaluar y, en su caso, sancionar el desempeño de quienes imparten justicia y del personal judicial en los supuestos previstos por la ley, así como de cumplir con la misión de vigilar que la función jurisdiccional se ejerza con integridad, profesionalismo y apego a Derecho, debe mantener una relación clara y accesible con la ciudadanía.

La atención ciudadana es, en este contexto, una vía para que las personas conozcan qué hace el Tribunal, cómo funciona y de qué manera pueden acudir a él cuando consideren que algo no está bien dentro del sistema judicial. Asimismo, es una herramienta para generar confianza en los procesos de disciplina judicial y para recordar que la justicia no sólo se imparte: también se supervisa. Ese es, precisamente, uno de los ejes rectores de la estrategia de acercamiento social del Tribunal.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Construyendo una justicia cercana

He sostenido que una justicia más cercana debe construirse con información clara, accesible y comprensible. Muchas veces, la distancia entre la ciudadanía y las instituciones no proviene únicamente de la complejidad de los procedimientos, sino también del desconocimiento sobre sus funciones y alcances. Por eso es indispensable explicar con claridad que el Tribunal evalúa de manera preventiva el desempeño judicial para mejorar el funcionamiento del sistema, y que también actúa en el ámbito disciplinario cuando se presentan irregularidades. No se trata sólo de sancionar, sino de corregir, prevenir y fortalecer la calidad del servicio judicial.

La atención ciudadana cumple, además, una función judicial. Permite que las personas participen, presenten quejas o denuncias y aporten información relevante cuando advierten conductas que pueden afectar la impartición de justicia. Esa participación no debe verse como un acto excepcional, sino como una forma legítima de colaboración social en la vigilancia de la función pública. La ciudadanía tiene derecho a ser escuchada, y las instituciones tenemos la obligación de abrir cauces eficaces para ello.

Escuchar para mejorar

Estoy convencida de que una institución que escucha y atiende es una institución que puede mejorar. La atención ciudadana nos acerca no sólo al reclamo, sino también a la realidad concreta de quienes han tenido contacto con el sistema de justicia. Nos permite advertir problemas, conocer experiencias y promover mecanismos de solución.

El Tribunal de Disciplina Judicial apenas inicia una etapa nueva en la vida pública del país. Pero si queremos que esta transformación tenga sentido, debemos mantener siempre una premisa fundamental: que la justicia se debe a las personas que acuden a ella. Y que una justicia supervisada, clara y cercana también se construye escuchando a la ciudadanía. Ese es, para mí, uno de los compromisos más profundos de esta nueva responsabilidad.

* Magistrada Presidenta del Tribunal de Disciplina Judicial del Poder Judicial de la Federación

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar