Multitudinaria manifestación en Alemania exige el derrocamiento del régimen iraní
Una impresionante movilización ciudadana sacudió este sábado las calles de Múnich, donde aproximadamente 250 mil personas según cifras oficiales de la policía local se congregaron para exigir el fin de la República Islámica de Irán. La masiva protesta coincidió estratégicamente con la celebración de la Conferencia de Seguridad de Múnich, evento que reúne hasta este domingo a numerosos líderes mundiales y representantes gubernamentales de alto nivel.
Una convocatoria transnacional con un mensaje claro
Los manifestantes, muchos de los cuales viajaron desde diferentes puntos de Europa específicamente para participar en esta movilización, se concentraron en la amplia plaza Theresienwiese, transformando el espacio en un mar de consignas y banderas. El objetivo común era inequívoco: demandar la caída del gobierno iraní tras la violenta represión de las protestas ocurridas en territorio persa durante los meses de diciembre y enero.
"Cuando un gobierno mata a su propio pueblo en las calles, pierde toda legitimidad y confianza", declaró con emoción Razieh Shahverdi, una iraní de 34 años que trabaja en marketing y realizó el viaje desde París para unirse a la manifestación. Su testimonio reflejaba el sentimiento generalizado entre los asistentes.
Presencia simbólica y llamados a la acción internacional
El evento adquirió especial relevancia con la participación de Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, quien fue vitoreado por la multitud al llegar al mitin. Pahlavi, de 65 años y residente en Nueva York desde su exilio adolescente, aprovechó la plataforma de la Conferencia de Seguridad para realizar un llamado directo al presidente estadounidense Donald Trump.
"Es momento histórico de poner fin a la República Islámica. Esta exigencia gana fuerza tras la masacre de mis compatriotas", afirmó Pahlavi, refiriéndose explícitamente a la sangrienta represión del mes anterior. El heredero monárquico se declaró preparado para liderar una transición política en Irán si las circunstancias lo permitieran.
Símbolos históricos y testimonios personales
Entre la multitud destacaban numerosas banderas iraníes con el león y el sol, símbolo utilizado durante la monarquía previa a la revolución de 1979. Este elemento visual subrayaba las aspiraciones de muchos manifestantes de retornar a un sistema político diferente.
"Representa la mejor opción para nuestra nación porque conocemos el legado de la familia Pahlavi", argumentó Riana, una médica de 40 años residente en Alemania que prefirió mantener su apellido en reserva por motivos de seguridad. Su testimonio evidenciaba los riesgos que aún enfrentan quienes se oponen abiertamente al régimen teocrático.
Contexto de represión y respuesta internacional
Las protestas que motivaron esta movilización en Múnich comenzaron en Irán como manifestaciones contra la carestía de la vida, pero rápidamente evolucionaron hacia las movilizaciones más enérgicas contra el poder islámico en años recientes. La respuesta gubernamental fue particularmente brutal, con una represión que según organizaciones humanitarias internacionales se cobró miles de víctimas entre los manifestantes iraníes.
Paralelamente, la comunidad internacional mantiene una postura de cautelosa presión. Estados Unidos, mientras conserva abiertos los canales diplomáticos, ha desplegado en la región un portaviones escoltado por una flotilla de navíos de combate, y el presidente Trump ya autorizó el envío de un segundo portaviones como medida de presión adicional contra el gobierno iraní.
La protesta en Múnich representa así no solo un grito de indignación transnacional, sino también un llamado estratégico a la acción dirigido a los líderes mundiales reunidos simultáneamente en la ciudad alemana.