La libertad de expresión y el humor político enfrentan un nuevo choque frontal con el poder. Tras un chiste de Jimmy Kimmel sobre Melania Trump y un reciente susto de seguridad del presidente, la exigencia de despido del comediante reabre el debate sobre la censura y los límites de la sátira.
Exigencia de cancelación
Melania y Donald Trump pidieron a ABC que "cancele" a Jimmy Kimmel por un chiste del comediante, quien el jueves pasado había definido a la primera dama como una "viuda en espera". "Debe ser despedido de inmediato", afirmó el presidente de Estados Unidos, que el sábado logró salir ileso de un presunto intento de atentado durante la cena de gala de corresponsales en la Casa Blanca.
Reacción de la Casa Blanca
La broma de Kimmel se había producido tres días antes de la velada de etiqueta. La reacción de la Casa Blanca llegó, por tanto, con retraso. "Su retórica violenta divide al país", criticó Melania en X: "A personas como él no debería permitírseles entrar en nuestros hogares cada noche y difundir odio". Trump, por su parte, arremetió en Truth Social: "The Walt Disney Company y ABC deberían despedirlo de inmediato".
El chiste de Kimmel
Durante su programa nocturno —que ya había sido blanco de la administración Trump tras el asesinato del activista conservador Charlie Kirk—, Kimmel ironizó sobre la "espléndida" Melania, "viuda en espera", utilizando una expresión habitualmente asociada al embarazo. Kimmel también sugirió que la primera dama pasaría su cumpleaños, el 26 de abril, "mirando por la ventana y susurrando: '¿qué hice?'". Luego, aludiendo a la aparente distancia en la pareja presidencial y al misterio sobre quién los presentó por primera vez "(¿Jeffrey Epstein? ¿Paolo Zampolli?)", remató: "En fin, Melania, él es Donald. Donald, ella es Melania".
Antecedentes
El comediante ya había sido suspendido durante algunos días en septiembre tras amenazas del presidente de la Federal Communications Commission de Trump, Brendan Carr. De regreso al aire, Kimmel reconoció que su comentario sobre el asesinato del activista conservador había sido "inapropiado o poco claro, o quizá ambas cosas", y añadió: "Entiendo por qué están enojados". Esta vez, sus seguidores sostienen que el conductor tuvo mala fortuna: el chiste sobre la salud del presidente adquirió un significado muy distinto tras lo ocurrido en la cena de corresponsales de la Casa Blanca.



