Cuba se encuentra en medio de una crisis energética significativa debido a una severa escasez de turbosina, un combustible esencial para aviones y algunos vehículos terrestres. Esta situación está generando graves repercusiones en el transporte y la economía del país, afectando la vida cotidiana de sus habitantes.
Impacto en el transporte aéreo y terrestre
La falta de turbosina ha llevado a la cancelación y retraso de vuelos nacionales e internacionales, interrumpiendo el turismo y el comercio. Además, el transporte terrestre que depende de este combustible, como ciertos autobuses y camiones, también enfrenta dificultades operativas, complicando la movilidad de personas y mercancías.
Consecuencias económicas y sociales
La economía cubana, ya bajo presión por sanciones y otros factores, sufre un golpe adicional. Sectores clave como el turismo y la logística están siendo perjudicados, lo que podría exacerbar problemas como la inflación y el desempleo. Los ciudadanos reportan mayores inconvenientes en sus desplazamientos diarios y en el acceso a bienes esenciales.
Las autoridades han reconocido el problema, pero las soluciones a corto plazo parecen limitadas, dependiendo de importaciones y acuerdos internacionales que podrían tardar en materializarse.