La posibilidad de que las gasolinerías en México se queden sin diésel es cada vez más cercana, según expertos del sector. Esta situación responde a una combinación de factores que incluyen problemas en la cadena de suministro, logística ineficiente y una creciente demanda que supera la capacidad de producción nacional.
Causas de la escasez
El principal motivo detrás de esta crisis es la dependencia de importaciones de diésel, que representan más del 60% del consumo nacional. Las refinerías locales no logran cubrir la demanda, y los retrasos en los envíos desde el extranjero han generado desabasto en diversas regiones del país.
Impacto en el transporte
Los transportistas son los más afectados, ya que el diésel es el combustible principal para camiones de carga y autobuses. Sin acceso a este recurso, el movimiento de mercancías y pasajeros se vería gravemente interrumpido, lo que encarecería los productos y servicios en todo el país.
Reacciones del gobierno
La Secretaría de Energía ha señalado que se están tomando medidas para garantizar el suministro, aunque no ha ofrecido fechas concretas para resolver el problema. Mientras tanto, se recomienda a los conductores de vehículos diésel planificar sus rutas y llenar sus tanques con anticipación.
Alternativas posibles
Algunos especialistas sugieren que México debería invertir en infraestructura de refinación y en energías alternativas para reducir su dependencia del diésel importado. Sin embargo, estas soluciones requieren tiempo y capital que el país actualmente no tiene disponible.
La escasez de diésel no solo afecta a los transportistas, sino también a sectores como la agricultura y la construcción, que dependen de maquinaria pesada. Empresas y asociaciones han manifestado su preocupación y exigen acciones inmediatas para evitar una parálisis económica.



