El gobierno federal ha prometido una vez más implementar un monitoreo riguroso sobre la refinería de Deer Park, ubicada en Texas, Estados Unidos. Esta instalación fue adquirida por Petróleos Mexicanos (Pemex) en 2022, y desde entonces ha sido objeto de múltiples promesas de supervisión que, según críticos, no se han cumplido a cabalidad.
Antecedentes de la adquisición
La compra de la refinería de Deer Park se concretó en enero de 2022, cuando Pemex adquirió el 50% de las acciones que poseía Shell, convirtiéndose en propietario único. La operación, valuada en aproximadamente 596 millones de dólares, fue presentada como una estrategia para fortalecer la capacidad de refinación de México y reducir la dependencia de importaciones de combustibles.
Promesas incumplidas
Desde entonces, funcionarios de la Secretaría de Energía y directivos de Pemex han asegurado en repetidas ocasiones que se establecería un sistema de monitoreo constante para garantizar la transparencia y eficiencia de la refinería. Sin embargo, organizaciones civiles y expertos en el sector energético señalan que dichas promesas no se han traducido en acciones concretas.
De acuerdo con documentos internos obtenidos por este medio, los informes de desempeño de Deer Park no se han publicado de manera regular, lo que genera dudas sobre la verdadera situación operativa y financiera de la planta. Además, se ha reportado que la refinería ha enfrentado problemas técnicos que han afectado su producción.
Nuevo compromiso gubernamental
Ante las críticas, el gobierno federal ha reiterado su compromiso de implementar un monitoreo más estricto. Durante una conferencia de prensa, el titular de la Secretaría de Energía afirmó que se establecerá un comité de vigilancia conformado por especialistas independientes y representantes de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
“Vamos a garantizar que Deer Park opere con los más altos estándares de eficiencia y transparencia. No escatimaremos recursos para que la refinería sea un orgullo para México”, declaró el funcionario.
Reacciones encontradas
Las declaraciones han generado reacciones divididas. Mientras que algunos legisladores del partido oficialista celebraron el anuncio, considerándolo un paso hacia la soberanía energética, otros actores políticos y analistas mostraron escepticismo. El diputado Juan Carlos Romero, del Partido Acción Nacional, señaló: “Ya hemos escuchado estas promesas antes. Necesitamos hechos, no palabras”.
Por su parte, la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) exigió que el monitoreo sea público y accesible para la ciudadanía. “No basta con prometer; se debe rendir cuentas de manera periódica y verificable”, indicó un vocero de la asociación.
Implicaciones económicas
La refinería de Deer Park tiene una capacidad de procesamiento de 340 mil barriles diarios, lo que la convierte en una de las más importantes de Pemex en el extranjero. Su desempeño es crucial para las metas de producción de combustibles del gobierno mexicano, que busca alcanzar la autosuficiencia energética para 2024.
Expertos advierten que, sin un monitoreo efectivo, la refinería podría generar pérdidas millonarias. Según datos de la Auditoría Superior de la Federación, Pemex ha reportado pérdidas por más de 10 mil millones de pesos en sus operaciones de refinación durante los últimos dos años.
Próximos pasos
El gobierno federal se ha comprometido a presentar un informe detallado sobre el estado de Deer Park en un plazo de 90 días. Asimismo, se anunció que se realizarán auditorías externas cada seis meses para evaluar el cumplimiento de los objetivos de producción y rentabilidad.
La sociedad civil y los medios de comunicación estarán atentos a que estas promesas no queden en el olvido, como ha ocurrido en ocasiones anteriores. El reto para el gobierno será demostrar que esta vez el monitoreo será real y efectivo.



