Pareja migrante regresa a México tras 30 años en California por temor a redadas
Pareja migrante regresa a México tras 30 años por temor

Pareja migrante opta por regresar a México ante clima de temor en California

Una pareja de migrantes indocumentados que residió durante más de 30 años en California ha tomado la decisión de regresar a México por cuenta propia, tras vivir meses con un profundo temor ante posibles redadas migratorias en Estados Unidos. Se trata de Enrique Castillejos, de 63 años, y su esposa María Elena Hernández, de 55 años, quienes han dejado atrás el país donde construyeron su vida familiar y laboral, marcando un cierre definitivo a una etapa que imaginaban diferente.

Una vida en Bloomington y la decisión de partir

La pareja vivía en Bloomington, California, en el condado de San Bernardino, donde habían establecido raíces profundas. Una noche de viernes, después de asistir a su iglesia habitual, se detuvieron en una tienda Winchell’s Donut House, una rutina que simbolizaba su vida cotidiana. El sermón de ese día abordó la necesidad de encontrar paz en tiempos turbulentos, un mensaje que ambos interpretaron como cercano a su situación personal, llena de incertidumbre y miedo.

Como millones de personas migrantes en el sur de California, Enrique y María Elena vivían atentos a la posibilidad de operativos migratorios encabezados por autoridades federales. La sensación de libertad, relatan, se volvió cada vez más limitada, lo que los llevó a definir su salida del país de manera anticipada, transformando lo que pensaban sería una mudanza planeada para su retiro en una salida urgente.

El proceso de autodeportación y sus desafíos

El retorno a México no fue una reacción inmediata a operativos recientes, sino una decisión que llevaba tiempo en consideración. Sin embargo, el contexto migratorio actual, marcado por un endurecimiento de políticas, aceleró el proceso. La autodeportación implicó trámites burocráticos complejos y una despedida prolongada, representando una carga emocional, espiritual y logística significativa tanto para ellos como para su entorno cercano.

La pareja tuvo que resolver qué hacer con su negocio de transporte, así como con su perro, al que habían cuidado durante años. Además, enfrentaron la necesidad de romper de manera abrupta vínculos construidos durante décadas con su comunidad, su iglesia y sus vecinos, lo que añadió capas de dificultad a su partida.

Impacto familiar y despedidas emotivas

La salida de Enrique y María Elena afectó directamente a su familia, ya que tienen tres hijos y dos nietos que permanecen en Estados Unidos. Durante los días previos a su partida, recibieron visitas constantes de personas cercanas que llegaban sin previo aviso para despedirse y llevarles obsequios, según reportes de The New York Times, creando momentos emotivos y de despedida.

María Elena, quien se recuperaba de una lesión en el pie, propuso en un inicio que Enrique viajara solo a México mientras ella sanaba. La respuesta fue inmediata: él rechazó la idea y dejó claro que el regreso debía hacerse juntos, como había ocurrido cuando llegaron a EE. UU. décadas atrás, reforzando su compromiso mutuo ante la adversidad.

Clima migratorio y ofensiva federal

Aunque la decisión se tomó antes de operativos específicos en Minneapolis y antes de un incremento visible de acciones federales en su vecindario, el endurecimiento de la política migratoria complicó la mudanza. El temor constante influyó en la forma en que la pareja percibía su vida cotidiana, limitando sus actividades y aumentando su ansiedad.

Hoy, ya fuera de EE. UU., Enrique y María Elena siguen las noticias relacionadas con migración con sentimientos encontrados. La experiencia de dejar atrás más de tres décadas en California marcó un cierre definitivo a una etapa de sus vidas, una salida que, aunque anticipada, se dio bajo circunstancias distintas a las que imaginaron, reflejando los desafíos que enfrentan muchos migrantes en tiempos de incertidumbre política.