En medio de la controversia mundialista por su uso como imagen en la Ciudad de México, técnicos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) e investigadores de la UNAM lograron observar a cinco individuos del Ajolote del Altiplano (Ambystoma velasci) en el Lago Tláhuac-Xico, ubicado en el suelo de conservación de la Ciudad de México y el Estado de México.
Especie endémica bajo protección
El Ajolote del Altiplano es una especie endémica de México que se encuentra bajo la categoría de "Sujeta a Protección Especial" (Pr), de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 059. Este hallazgo es significativo debido a la drástica disminución poblacional de los ajolotes en el país, causada por la pérdida y fragmentación de su hábitat, la contaminación de cuerpos de agua y la introducción de especies exóticas invasoras.
Monitoreo comunitario
La Conanp destacó que, a través de la brigada comunitaria de monitoreo biológico, se continuará colaborando con los investigadores de la UNAM, Juan Daniel Aguilar Montes y Carlos Omar Becerra Soria, para buscar al Ajolote del Altiplano en otros cuerpos de agua del Área de Protección de Recursos Naturales Lago Tláhuac-Xico. La presencia de esta especie en el lago aporta información valiosa sobre su resiliencia y refuerza la importancia de promover, fortalecer y continuar con el monitoreo biológico comunitario y la investigación para conservar y restaurar estos ecosistemas lacustres.
Área natural protegida
El Lago Tláhuac-Xico fue declarado área natural protegida el 8 de enero de 2024. Se ubica en la Alcaldía Tláhuac, de la Ciudad de México, y en el municipio de Valle de Chalco Solidaridad, Estado de México, con una superficie de 3,545 hectáreas. Este territorio forma parte de los últimos humedales del centro del país, donde se desarrolla vegetación acuática y subacuática representativa de la Cuenca de México y sus zonas lacustres. Estos microhábitats sirven de refugio, reproducción y alimentación para 136 especies de insectos polinizadores, anfibios, reptiles y pequeños mamíferos como conejos, liebres y zorrillos, además de ser un ecosistema vital para las aves migratorias.



