Sarah Ferguson: La exduquesa de York en el centro del escándalo Epstein
Sarah Ferguson, exduquesa de York y exesposa del príncipe Andrés, ha vuelto a captar la atención mundial tras la difusión de correos electrónicos incluidos en expedientes judiciales relacionados con el caso Jeffrey Epstein. Estos documentos, publicados entre 2025 y 2026, han reactivado el escrutinio sobre su relación con el financiero estadounidense, poniendo en evidencia intercambios personales y financieros que han generado indignación pública.
De la aristocracia a la familia real: Los orígenes de Sarah Ferguson
Sarah Margaret Ferguson nació en Londres en 1959, dentro de una familia aristocrática con conexiones cercanas a la realeza británica. Desde la infancia, mantuvo contacto con el príncipe Andrés en ambientes sociales vinculados al polo, un deporte que ambas familias compartían. Este vínculo temprano facilitó un reencuentro años después, que no resultó ajeno dentro del estricto protocolo social británico.
La princesa Diana, amiga cercana de Ferguson desde la adolescencia, jugó un papel crucial en el acercamiento formal entre Sarah y Andrés durante la década de 1980. Fue Diana quien facilitó su presencia en reuniones sociales donde coincidieron, derivando rápidamente en una relación sentimental que, para la opinión pública de la época, representó una imagen más relajada y menos rígida de la monarquía.
Matrimonio, divorcio y vida posterior: Una relación que perduró
Sarah Ferguson y el príncipe Andrés contrajeron matrimonio en 1986, recibiendo los títulos de duques de York. La pareja tuvo dos hijas: la princesa Beatriz, nacida en 1988, y la princesa Eugenia, en 1990. Inicialmente, su unión fue vista como cercana y menos formal que otras dentro de la familia real.
Sin embargo, la dinámica se deterioró rápidamente debido, en parte, a las prolongadas ausencias de Andrés por sus obligaciones militares. La separación se anunció en 1992 y el divorcio se formalizó en 1996, permitiendo a Ferguson desarrollar una carrera independiente fuera de las restricciones del protocolo real.
A diferencia de otras separaciones en la realeza, el vínculo entre Ferguson y Andrés no se rompió por completo. Ambos continuaron compartiendo espacios familiares y mantuvieron una relación cercana por la crianza de sus hijas, residiendo incluso en la misma propiedad en Windsor durante años. Este contacto permanente contribuyó a que Ferguson siguiera asociada públicamente a Andrés, incluso cuando él comenzó a enfrentar cuestionamientos más severos por su relación con Jeffrey Epstein.
Carrera, filantropía y salud: Los altibajos de la exduquesa
Tras el divorcio, Sarah Ferguson construyó una trayectoria como autora, con más de 60 libros publicados, principalmente de literatura infantil, además de memorias y ensayos históricos. También fundó y promovió organizaciones benéficas enfocadas en la infancia y la educación, aunque algunas de estas iniciativas perdieron respaldo con el paso del tiempo.
En el plano personal, enfrentó diagnósticos de cáncer de mama en 2023 y cáncer de piel en 2024, tratamientos que coincidieron con una etapa de bajo perfil público. En diversas entrevistas, ha reconocido la influencia de la reina Isabel II en su vida, describiéndola como una figura de apoyo incluso después del divorcio, un respaldo poco común dentro de la estructura real.
El vínculo con Jeffrey Epstein: Correos que revelan una relación cercana
El punto más controvertido en la historia reciente de Sarah Ferguson es su relación con Jeffrey Epstein. Documentos judiciales y correos electrónicos difundidos entre 2025 y 2026 revelaron intercambios amistosos con el financiero después de su condena de 2008. Los mensajes muestran una relación cercana, constante y de confianza, con un tono afectuoso y personal.
En uno de los correos más citados, Ferguson solicita directamente dinero a Epstein, pidiéndole entre 50 mil y 100 mil dólares para cubrir gastos personales y deudas que, según el mensaje, ya la estaban rebasando. Además, agradeció ayudas económicas anteriores, incluyendo un pago documentado de alrededor de 15 mil libras esterlinas, entregado cuando ella atravesaba una crisis financiera severa tras el divorcio, en un momento en que Epstein ya enfrentaba consecuencias legales.
Otro aspecto destacado es que, tras conceder una entrevista en la que Ferguson se deslindó públicamente de Epstein y ofreció disculpas a las víctimas, los correos muestran un cambio abrupto de postura. En mensajes posteriores, ella se retracta, le pide perdón por haber hablado en su contra y lo describe como un “amigo generoso, leal e inquebrantable”, asegurando que sus declaraciones públicas no reflejaban lo que realmente sentía.
Aunque Sarah Ferguson no enfrenta cargos legales por este caso, la difusión de estos correos ha consolidado una percepción crítica sobre su cercanía con Epstein y su papel dentro del círculo social que rodeó al financiero, manteniéndola en el centro del debate público.