Transportistas mexicanos enfrentan impacto económico por alza en precio del diésel
El presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), Augusto Ramos Melo, ha revelado datos alarmantes sobre cómo el incremento en el precio del diésel está afectando directamente al sector del transporte y, por extensión, a toda la economía nacional. Según sus declaraciones, por cada peso que aumenta el diésel, el costo de los fletes se incrementa aproximadamente un 4%, una cifra que tiene repercusiones inmediatas en el transporte de mercancías y en los bolsillos de los consumidores mexicanos.
Impacto transversal en la economía nacional
Ramos Melo sostiene que el encarecimiento del combustible no es un problema exclusivo del gremio transportista, sino que afecta de manera transversal a toda la economía mexicana. "Movilizamos mercancías para múltiples sectores productivos", explicó el dirigente, destacando cómo el aumento en los costos de transporte se traslada inevitablemente a los precios finales de bienes y servicios.
El impacto del petróleo va más allá del diésel mismo, ya que de este insumo derivan también llantas, refacciones y otros materiales esenciales para la industria del transporte. Ramos Melo calificó como "un impacto importante" el aumento en el precio por litro de diésel, aunque reconoció que los subsidios al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) "ayudan mucho" a mitigar parcialmente este efecto.
Medidas gubernamentales y diálogo permanente
En respuesta a esta situación, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó recientemente que dejará de cobrar el 81% del IEPS al diésel, una medida diseñada específicamente para contener el impacto del encarecimiento de los combustibles. Este aumento se atribuye principalmente al conflicto bélico en Oriente Medio y las obstrucciones al comercio en el estrecho de Ormuz.
El representante de Canacar destacó que mantienen un diálogo "abierto y permanente" con el Gobierno Federal y con Hacienda, buscando mecanismos adicionales para amortiguar el impacto del alza de combustibles. En las tres semanas previas a su comparecencia, habían sostenido tres reuniones con autoridades federales sobre este tema crítico.
Ramos Melo también reconoció las gestiones del Gobierno Federal para evitar que se dispare el precio del diésel, trabajando en coordinación con gasolineros y con Petróleos Mexicanos (Pemex). "Lo que buscamos es que esté esa balanza", aseguró, explicando que aunque el impuesto encarece el combustible, su acreditación contribuye a que no se disparen descontroladamente los costos de los fletes.
Composición del sector y vulnerabilidad
El líder empresarial subrayó una característica fundamental del sector: el 97% de las 215,000 empresas del autotransporte de carga son micro y pequeñas, con menos de 30 vehículos, y más del 80% posee menos de cinco unidades. Esta estructura hace que el sector sea particularmente vulnerable a las fluctuaciones en el precio del diésel, ya que las empresas más pequeñas tienen menos capacidad para absorber estos incrementos.
Precisó que la definición de tarifas corresponde a cada empresa transportista individualmente, pues Canacar no interviene en la fijación de precios. Cada compañía decide cómo traslada sus costos internos, optimiza recursos o hace más eficiente su operación frente a estos desafíos económicos.
Contexto internacional y perspectivas
A nivel global, la situación es aún más preocupante. Según datos de la plataforma ActivTrader, el precio del diésel se ha disparado más de 120% desde diciembre de 2025, con una aceleración particular desde finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel comenzaron con los bombardeos a Irán, ocasionando bloqueos comerciales en el estrecho de Ormuz.
Ramos Melo consideró que las medidas de contención impulsadas por el Gobierno mexicano han beneficiado al país frente a otras naciones, aunque reconoció con realismo que "un conflicto internacional y sus efectos sobre el petróleo están fuera del control de cualquier nación". Esta declaración subraya la complejidad del problema, que combina factores económicos nacionales con tensiones geopolíticas internacionales que escapan al control directo de las autoridades mexicanas.
El sector del autotransporte de carga, esencial para la conectividad económica de México, enfrenta así uno de sus mayores desafíos recientes, con implicaciones que se extienden mucho más allá de las carreteras y afectan directamente la competitividad de la economía nacional en su conjunto.



