Una corona y tres arreglos de flores blancas, decenas de veladoras encendidas, lágrimas, dolor y los recuerdos de las 26 personas que perdieron la vida y las más de 100 lesionadas la noche del 3 de mayo de 2021. Así se conmemoró el quinto aniversario de la tragedia de la Línea 12 del Metro, un suceso que marcó la historia reciente de la Ciudad de México y la trayectoria política de varias autoridades que hoy gobiernan la capital y el país.
Conmemoración en la estación Olivos
Minutos después de las 19 horas de este domingo, decenas de personas se congregaron en la estación Nopalera, sobre la avenida Tláhuac, y caminaron a paso lento hacia la estación Olivos, donde hace cinco años cayó una trabe metálica del tramo elevado de la llamada “Línea Dorada”, provocando una de las tragedias más dolorosas y polémicas de la historia reciente de la capital. La movilización fue convocada por el Movimiento Antorchista en la Ciudad de México en honor a sus integrantes y a todos aquellos que ese viernes, pasadas las 10 de la noche, viajaban en los dos trenes que, en segundos, se fueron al vacío y no les permitieron llegar a sus casas o trabajos.
“Por un Metro seguro. No olvidamos. Nunca más”, lanzaron en la convocatoria, a la que también asistieron familiares de algunas de las víctimas. Al micrófono, un solo orador aseguró: “Es un hecho lamentable. Realmente nosotros no deberíamos estar aquí. Nadie debería estar recordando a sus familiares fallecidos en un problema llamado ‘accidente’ en el Metro, en una de las líneas de transporte más modernas que tiene nuestro país”. Siguió: “Nosotros no deberíamos estar exigiéndole al gobierno absolutamente nada ni pidiendo, hasta el último antorchista, que recordemos a quienes en aquella ocasión, hace cinco años, viajaban de regreso de su trabajo en camino a sus hogares”. Y sentenció: “Sin embargo, las cosas son así. Hoy se cumplen cinco años de un acto que lamentablemente sigue impune”.
Lluvia y simbolismo en la procesión
La lluvia que cayó esta noche en la capital retrasó un poco el inicio de la procesión, pero los poco más de 200 participantes llevaron paraguas y capas de hule para seguir el camino. Al llegar al sitio exacto donde quedaron prácticamente “colgando” los trenes, los participantes colocaron las flores y, con cal, dibujaron en el piso una paloma y un moño en señal de luto para los suyos. En su contorno encendieron veladoras y dedicaron pensamientos a los que desde hace cinco años ya no están con ellos. Esta vez no hubo fotografías de las víctimas ni nombres ni carteles que exigieran justicia, solo la intención de recordarlas y refrendar que los hechos no se olvidan. Y, peor aún, que tras el reforzamiento de toda la Línea, los pasajeros se siguen sintiendo inseguros al abordarla.
Tragedia olvidada en discursos oficiales
El quinto aniversario del colapso en la Línea 12 del Metro pasó prácticamente desapercibido en los discursos de las autoridades del país y de la CDMX. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue al municipio de San Salvador Atenco, Estado de México, donde repudió la represión que vivió ese pueblo hace 20 años por oponerse a la construcción de un aeropuerto. Ahí reiteró su discurso de “defender la justicia social” y de estar siempre “cerca del pueblo”. Sin embargo, para las víctimas de la Línea 12 del Metro, en la ciudad que ella gobernó, no hubo ni una sola palabra.
La caída de la “Línea Dorada” marcó su gestión como jefa de gobierno de la CDMX, pues aunque prometió que no habría impunidad, aún hay víctimas que insisten en que no se les ha hecho justicia. También hay otras que, alentadas por su gobierno, en convenio con la empresa CICSA, propiedad del magnate Carlos Slim, aceptaron acuerdos reparatorios. La entonces directora del Metro, Florencia Serranía, amiga de Sheinbaum, ni siquiera fue llamada a declarar en el Ministerio Público que, para entonces, estaba bajo las órdenes de la fiscal general de Justicia, Ernestina Godoy, actual fiscal general de la República. En tanto, el jefe de gobierno que ordenó la construcción e inauguró la Línea, Marcelo Ebrard, hoy es Secretario de Economía.
El peso político de esa tragedia persiguió a Sheinbaum Pardo durante toda su administración y fue una de las principales críticas que la oposición usó en su contra durante la campaña presidencial del 2024.



