El exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo, señaló que la cláusula de revisión anual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría generar incertidumbre en los mercados y desalentar la inversión a largo plazo. Durante su participación en un foro económico, Guajardo explicó que este mecanismo, aunque busca garantizar la actualización del acuerdo, también introduce un elemento de volatilidad que los inversionistas no ven con buenos ojos.
Impacto en la inversión
Guajardo destacó que la revisión anual obliga a las empresas a evaluar constantemente el riesgo de que el tratado sea modificado o incluso cancelado. Esto, dijo, puede retrasar decisiones de inversión importantes, especialmente en sectores como el automotriz, el energético y el agrícola, que dependen en gran medida de las reglas comerciales estables. “La incertidumbre es el principal enemigo de la inversión”, afirmó.
Postura de los sectores productivos
El exfuncionario mencionó que diversos sectores productivos han expresado su preocupación por esta cláusula, ya que consideran que podría afectar la competitividad de la región frente a otros bloques comerciales. Por ejemplo, la industria automotriz, que opera con cadenas de suministro integradas en los tres países, necesita certidumbre para planificar sus operaciones a mediano y largo plazo.
Alternativas propuestas
Ante este escenario, Guajardo sugirió que se podría sustituir la revisión anual por un mecanismo de evaluación periódica menos frecuente, como cada tres o cinco años, y acompañado de un proceso de consulta más amplio con los actores involucrados. Esto permitiría mantener la flexibilidad del acuerdo sin generar la misma dosis de incertidumbre.
Reacciones de expertos
Analistas económicos coinciden en que la revisión anual es un punto débil del T-MEC. Algunos señalan que, aunque fue una concesión necesaria para lograr la aprobación en el Congreso de Estados Unidos, sus efectos negativos podrían mitigarse con una implementación cuidadosa y diálogo constante entre las partes.
En conclusión, la advertencia de Guajardo pone sobre la mesa un debate importante sobre el diseño de los tratados comerciales modernos, donde la estabilidad y la adaptabilidad deben encontrar un equilibrio. El futuro del T-MEC dependerá de cómo se manejen estos desafíos en los próximos años.



