El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, declaró que los embajadores acreditados en México no deben involucrarse en asuntos internos del país. Esta declaración surge luego de que el embajador de Estados Unidos, Christopher Landau, emitiera comentarios sobre la política energética mexicana.
Posición del gobierno mexicano
Ebrard subrayó que la posición del gobierno mexicano es clara: los diplomáticos extranjeros deben respetar la soberanía nacional y abstenerse de emitir opiniones sobre temas que competen exclusivamente a los mexicanos. El canciller recordó que las relaciones internacionales se basan en el respeto mutuo y la no injerencia.
Reacción del embajador estadounidense
Christopher Landau había expresado preocupación por las reformas en el sector energético de México, particularmente en lo que respecta a la inversión extranjera. Estas declaraciones fueron consideradas por el gobierno mexicano como una intromisión inaceptable.
Defensa de la soberanía
El presidente Andrés Manuel López Obrador respaldó la postura de Ebrard, enfatizando que México es un país libre e independiente y que no aceptará presiones externas. El mandatario reiteró que las decisiones sobre la política energética son asuntos internos.
La cancillería mexicana ha enviado una nota diplomática a la embajada de Estados Unidos para expresar su descontento y reafirmar la necesidad de respetar los principios de no intervención.
Antecedentes de la controversia
No es la primera vez que un embajador extranjero genera controversia en México. En el pasado, diplomáticos de diversas naciones han sido criticados por opinar sobre temas como la seguridad, la economía y los derechos humanos. Sin embargo, el gobierno actual ha sido particularmente firme en defender la soberanía nacional.
Analistas políticos consideran que esta postura podría tensar las relaciones bilaterales con Estados Unidos, aunque ambos países han mostrado disposición al diálogo.



