Se intensifica la rebelión interna contra la Presidenta Sheinbaum en Morena
De manera repentina, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha visto multiplicarse los desafíos internos dentro de su propio partido, Morena. No se trata únicamente de los dirigentes nacionales del Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde, quienes continúan bloqueando su ambicioso proyecto de reforma electoral. Ahora, figuras prominentes como Saúl Monreal Ávila, senador y hermano del diputado Ricardo Monreal, han emergido como rebeldes abiertos, anunciando públicamente su intención de competir por la gubernatura de Zacatecas, a pesar de las instrucciones desde Palacio Nacional de esperar seis años.
Desafíos crecientes y fracturas en el partido
Recientemente, el 1 de febrero, se interpretó la salida de Adán Augusto López como coordinador de senadores morenistas como un fortalecimiento del núcleo político presidencial. Sin embargo, esta percepción resultó ser excesivamente optimista. Aunque con mayor discreción, el círculo de influencia de Adán Augusto López permanece tan activo como antes, y él mismo mantiene su respaldo a un proyecto rechazado en Palacio Nacional: la candidatura de Andrea Chávez a la gubernatura de Chihuahua.
Además, otros casos destacan esta tendencia rebelde. Por ejemplo, el gobernador Ricardo Gallardo de San Luis Potosí se mantiene firme en su propósito de promover a su esposa, la senadora Ruth González Silva, como candidata al gobierno estatal. La Presidenta Sheinbaum ha insistido en implantar un código de ética en Morena, que incluye prohibir el llamado "nepotismo electoral", pero actores de diversos tamaños en todo el país simplemente la ignoran o incluso la desafían abiertamente.
Discurso versus realidad en la política morenista
Este fenómeno revela una brecha creciente entre el discurso partidista y la práctica real. Frases trilladas como "somos diferentes" o "no robar, no mentir, no traicionar" se están convirtiendo rápidamente en una mera simulación para eventos partidistas y discursos predecibles. En la realidad cotidiana, los militantes de Morena con capacidad real de acumular poder e influencia tienden a reforzar sus posiciones a cualquier costo, priorizando intereses personales sobre las directrices presidenciales.
El papel de Andrés Manuel López Obrador y comparaciones históricas
Un elemento crucial en este proceso de debilitamiento de la figura presidencial es la presencia dominante de Andrés Manuel López Obrador, el ex presidente que sigue siendo el líder indiscutible de Morena en el país. Desde su aparente silencio, López Obrador toma decisiones, sostiene aliados y condena acciones, influyendo significativamente en la dinámica interna del partido.
Adicionalmente, resulta interesante comparar esta situación con el pasado del PRI, donde el presidente en turno se convertía automáticamente en la figura monárquica del partido, sin cuestionamientos. Hoy, en Morena, la Presidenta de la república afirma mantenerse ajena a la vida partidista, pero la creciente rebeldía de quienes se niegan a seguir sus instrucciones pone en duda el cumplimiento de esta afirmación.
El futuro: la reforma electoral como prueba decisiva
Una vez más, para quienes dudaban, las prácticas de poder en Morena, con algunas pequeñas variantes, se asemejan a las que antes se presentaron en el PRI, el PAN y el ya desaparecido PRD. El siguiente gran reto para la Presidenta Sheinbaum y su equipo es la reforma electoral, que actualmente gira en torno a dos temas clave: el financiamiento público a partidos políticos y la desaparición o recorte de legisladores plurinominales. Ni el Partido Verde ni el PT están dispuestos a aceptar estas propuestas.
Si la Presidenta no logra ganar esta partida, los rebeldes de hoy podrían convertirse en un ejército mañana, amenazando aún más su autoridad y la cohesión de Morena. Este escenario subraya la fragilidad del poder político en México y los desafíos continuos que enfrenta el liderazgo de Sheinbaum.