Gobierno italiano niega presencia operativa del ICE en Juegos Olímpicos de Invierno tras protestas en Milán
El gobierno italiano ha negado categóricamente que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) estén realizando funciones operativas en territorio nacional durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026. Esta declaración se produce tras una serie de protestas masivas en Milán, donde miles de manifestantes expresaron su rechazo a la presunta participación del ICE en tareas de protección a ciudadanos estadounidenses durante el evento deportivo.
Protestas masivas en Milán contra la presunta presencia del ICE
El viernes 6 de febrero de 2026, cientos de personas se congregaron en distintos puntos de Milán, al norte de Italia, para protestar contra la posible presencia de agentes del ICE. Los manifestantes, entre los que destacaron estudiantes y activistas sociales, marcharon por calles cerradas de manera preventiva antes de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. Durante la movilización, se escucharon consignas, se utilizaron silbatos y se encendieron bengalas, mientras los participantes portaban pancartas con mensajes como “Fuera ICE” y “El hielo debería estar en mis bebidas, no en mi ciudad”.
Los protestantes expresaron su rechazo a la cooperación en materia de seguridad entre Italia y Estados Unidos, argumentando que afecta la soberanía nacional. Además, exigieron la salida de Milán del vicepresidente estadounidense JD Vance y del secretario de Estado Marco Rubio, quienes se encontraban en la ciudad con motivo de la inauguración. Cerca de mil estudiantes italianos encabezaron una marcha desde la Piazza Leonardo da Vinci hasta el Parque Trotter, coreando consignas contra el ICE y portando pancartas con la frase “Milano Vi Schifa” (Milán los desprecia).
Cuestionamientos a la política migratoria estadounidense y eventos previos
El representante estudiantil Pietro Wilhelm Malmsheimer, de la sección lombarda del grupo UdS, calificó como “incomprensible e injustificable” la presencia de una fuerza policial extranjera en un país soberano, acusando al ICE de racismo y asesinatos. El rechazo se intensificó tras la presunta agresión de agentes estadounidenses a periodistas italianos que cubrían protestas en Mineápolis, así como por la muerte de dos personas atribuida a agentes del ICE el mes pasado. Estos incidentes han alimentado la desconfianza hacia la agencia y su posible rol en los Juegos Olímpicos.
Respuesta oficial del gobierno italiano y aclaraciones sobre seguridad
Ante la polémica, el ministro del Interior, Matteo Piantedosi, declaró ante la Cámara Baja que “el ICE no realiza, ni podrá realizar nunca, actividades operativas policiales en nuestro territorio nacional”. Añadió que la seguridad y el orden público durante los Juegos Olímpicos están garantizados exclusivamente por las fuerzas policiales italianas. Piantedosi explicó que los agentes estadounidenses solo participan en tareas de análisis e intercambio de información con las autoridades italianas, operando desde misiones diplomáticas, y aseguró que no habrá acciones similares a las registradas en Estados Unidos, calificando las preocupaciones ciudadanas como infundadas.
El Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos también respaldó esta postura, afirmando que ningún agente del ICE forma parte del dispositivo de seguridad del equipo estadounidense. Las autoridades italianas reiteraron que la participación estadounidense se limita a personal de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional, sin patrullar las calles de Milán.
Contexto más amplio de descontento social en Milán
Las protestas contra el ICE se suman a un descontento social más amplio en Milán, relacionado con el alto costo de vida y el impacto económico de los Juegos Olímpicos de Invierno. Colectivos como el Comité Olímpico Insostenible acusan al gobierno italiano de priorizar un gasto excesivo en infraestructura olímpica sobre las necesidades de los sectores de menores ingresos. Este malestar refleja tensiones sociales, políticas y económicas asociadas al evento deportivo, que han llevado a movilizaciones continuas en la ciudad.
En resumen, mientras el gobierno italiano insiste en que no hay presencia operativa del ICE en los Juegos Olímpicos, las protestas en Milán destacan preocupaciones profundas sobre soberanía, derechos humanos y justicia social, en un contexto de creciente descontento por los costos y prioridades del evento deportivo internacional.