Presidenta mexicana respalda postura pacifista del pontífice ante conflicto internacional
La presidenta Claudia Sheinbaum expresó públicamente su apoyo y celebración por el llamado a la paz realizado por el papa León XIV, en respuesta a la escalada bélica que ha sacudido la región de Oriente Medio durante las últimas semanas. La mandataria destacó esta posición durante su habitual conferencia de prensa matutina, subrayando la importancia del mensaje del líder religioso en un contexto internacional marcado por la tensión.
Un llamado permanente a la concordia internacional
"El papa ha estado llamando permanentemente a la paz, que es algo que nosotros celebramos", afirmó Sheinbaum con contundencia. La jefa de Estado mexicana enfatizó que el pontífice no solo ha dirigido su mensaje a Estados Unidos, sino también a Israel y a todas las naciones involucradas, instándolas a "no intervenir y garantizar la paz en el mundo".
La presidenta calificó la postura de León XIV como "una posición muy cristiana" y reconoció la labor del sumo pontífice, quien, según sus palabras, representa no solo una religión, sino también un Estado que ha asumido un papel activo en la convocatoria a la paz global.
México reafirma su compromiso con la paz mundial
En su intervención, Sheinbaum aprovechó para reafirmar la posición oficial de México de apoyar todas las iniciativas que promuevan la paz internacional. Esta declaración adquiere especial relevancia en el marco de un tenso intercambio de mensajes entre el papa León XIV y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El mandatario estadounidense había lanzado críticas severas contra el pontífice, reprochándole ser "débil con el crimen y terrible en política exterior". Además, Trump instó al líder religioso a "no ser un político" y a centrarse exclusivamente en sus funciones papales.
La respuesta firme del pontífice
Ante estas declaraciones, el papa León XIV respondió recordándole al presidente Trump que la Iglesia "tiene la obligación moral de ir contra la guerra". El pontífice aseguró además que no siente "miedo" ante la administración estadounidense ni teme "declarar fuertemente el mensaje del Evangelio".
Este intercambio diplomático-religioso ocurre en un momento particularmente delicado para las relaciones internacionales, con Oriente Medio como epicentro de tensiones que amenazan con desestabilizar aún más la región. La intervención de Sheinbaum posiciona a México como un actor que valora y respalda los esfuerzos diplomáticos y morales hacia la resolución pacífica de conflictos.
La postura de la presidenta mexicana refleja la tradición de política exterior de no intervención que ha caracterizado históricamente al país, al mismo tiempo que alinea al gobierno con voces influyentes que abogan por el diálogo sobre la confrontación en el escenario global.



